No solo escribo porque PIENSO. Escribo … ¡porque BUSCO!

 Tal vez uno de los placeres solitarios más grandes que poseo es la escritura; porque la escritura para mí es introspección, es búsqueda, es creación, es emoción, es pasión, es amor, es sentimiento, es desahogo, es bienestar y malestar al mismo tiempo, es pensamiento,  es expresión, y a final de cuentas, es encuentro.

La escritura en mí se da como resultado de un estado de ansiedad en el que una vez que inicio, no puedo concluir hasta quedar exhausto y encontrar aquello que busco, sea en un poema, una narración, un sueño o una simple idea. Porque la escritura es idea, y no todo el que escribe es escritor.

Escribo desde que tengo uso de razón o mejor dicho, recuerdo que tengo uso de razón desde que escribo, aunque inevitable es también en algunos casos perder la razón cuando uno escribe, porque al encontrar las palabras correctas en la escritura la razón puede perder su significado y ser envuelta en un torbellino alienado totalmente del paradigma racional.  Pero,    –  ¿cómo puedo atreverme a afirmar tal atrocidad, si la razón comienza desde antes que la escritura?-  Pues bien, únicamente lo podrías comprender si alguna vez has escrito sobre las nubes o el agua, o sobre el arena has dejado un par de huellas en diferentes direcciones; o al escuchar el corazón de tu madre al descansar en su regazo lograste comprender que el mundo entero es un lugar maravilloso mientras intentabas tatuar ese momento en tu cuerpo con tus pequeños dedos; o si con una pajilla lograste dibujar en el aire un te quiero sin letras ni palabras; y si en los ojos de un niño pudiste descubrir la verdadera razón de tu existencia dibujando esa realidad para siempre en tu conciencia;  o tal vez al aventar una piedra al río pudiste leer el sonido del agua orgulloso de haber sido el autor del mismo; y si con el aletear de una mariposa descubriste la señal de que ese día sería formidable mientras escribías en tu mente los colores de su aura sin importar nada más que tu simple pasión por la vida y tu sentir hacia ella. Lo podrías comprender si  al estar  en un pequeño jardín te internaras en su infinidad y escribieras describiendo solo en tu mente el asombroso mundo en el que te encuentras en ese momento, o si al perder un ser querido escribieras con una sola de tus lágrimas cayendo sobre su rostro toda una historia, toda una vida, toda la inmensidad del amor que se lleva, del amor que deja. Lo podrías entender si al acercarte  a un perro hambriento y desamparado dibujaras sobre su lomo con tus caricias una historia por venir llena de ternura y amor. Solo así, y sólo así, podrías entender el significado de mis palabras. Sólo así podrías comprender  que escritura no es lo mismo que razón, pues escritura es comprensión y quien escribe sin comprender, no es y nunca podrá ser escritor. Si acaso un simple transcriptor.

¿Qué, cómo  y para quién he escrito?

De manera seria y profesional comencé a escribir a los once años de edad, cuando en 1972 tuve la fortuna de participar   – en un principio como reportero y posteriormente encabezando la conducción junto con Tomás Perrín (DEP), entrañable amigo, maravilloso ser humano y connotado periodista, conductor, epigramista y actor de todos los tiempos-, dentro del Noticiario para Niños y Similares, que se transmitía diariamente por canal 2 de televisión. En aquél entonces quienes participábamos a cuadro también redactábamos las noticias. Yo además redactaba y conducía mi propia sección de “Animales y Medio Ambiente”  dentro del programa junto con  algunos reportajes y entrevistas especiales a diferentes personalidades de todos los medios. Fueron 6 años extraordinarios, de mucho aprendizaje y diversión, durante los cuales colaboré también con algunas publicaciones infantiles como el periódico Mi Mundo en Letras, redactando también mis propios reportajes y artículos. A la par, en la escuela primaria tuve la fortuna de contar con un excelente maestro de español –Carlos De Elias-, quien con la finalidad de mejorar mi escritura, dicción y oratoria, me permitía preparar ciertas clases para exponer ante audiencias que aún hoy serían un tormento para cualquier expositor novato. Gracias a él y sus asertivas sugerencias y exigentes correcciones, a mi corta edad conocí el verdadero significado de las palabras, corregí las muletillas y comencé a tomar en serio esto del lenguaje y las letras escritas. ¿Quién puede negar que la infancia y lo aprendido en ella nos marque  para siempre?

A lo largo de mi vida he escrito en muchos estilos pero en solo dos sentidos: El Profesional y el Privado.

En el sentido profesional han sido infinidad de guiones para radio y televisión programas, spots, radionovelas, libretos, documentales, comerciales -, muchos más de los que recuerdo y de los que guardo. He escrito una inmensidad de textos e ideas publicitarios para campañas de imagen de marca, productos y servicios, que van desde simples o sofisticados y estratégicamente diseñados spots, slogans, story lines y algunos jingles, hasta  largos y descriptivos contenidos literarios para anuncios impresos, folletos y otros colaterales así como textos, muchos textos, -en ocasiones y durante algunos años más de 40 por día- para promocionar programas de radio y televisión. He participado con artículos editoriales para revistas, prensa y medios especializados. He escrito algunas canciones, así como prefacios, prólogos  e introducciones para ciertos amigos, pero también he  sido el ghost writer de documentos ejecutivos, documentos oficiales, discursos y autores que requieren una buena redacción y corrección de estilo, así como el creativo oculto de agencias publicitarias y empresas de comunicación que han solicitado mi outsourcing para escribir y desarrollar las campañas publicitarias o proyectos que por imagen y contrato les corresponden, cuyos nombres por motivos de lealtad en unos casos y en otros por impedimentos legales de confidencialidad debo omitir, deseando no demeritar con ello la credibilidad de mis afirmaciones.

Cada uno de los rubros mencionados, entre otros, merecen ser descritos  en separado por su exquisitez y su complejidad;  porque la temática, el contenido y la forma son diferentes tanto como la psicología y el lenguaje empleados en cada uno de ellos. Por eso imparto talleres y comparto en  foros mis experiencias.  Para enseñar las diferentes formas de comunicar ideas de acuerdo a la profesión de cada persona. Sin embargo, no dejan de ser trabajo “para otros”, por pedido, por una necesidad comercial y por ser un requerimiento profesional, lo cual no disminuye su interés pero sí cuestiona la trascendencia personal. Mi propia trascendencia.

 ¿Qué, cómo  y para quién escribo ahora?

Como escritor no me conformo con explorar solo un claroscuro, pero sí develo mis encuentros y  aventuras. No soy un escritor que aunque conociendo el lenguaje, ostente falsos conocimientos mediante el empleo de términos o expresiones rebuscadas e inentendibles – eso lo dejo para los fanfarrones-; pero tampoco pinto mis letras ni mis palabras, ideas y expresiones  para daltónicos o ciegos; no escribo para analfabetas ni trato de engatusar a ignorantes. No escribo tampoco para quienes prefieren leer frases cortas repletas de absurdos apócopes o abreviaturas adolescentes y carentes de un significado real,  por más modernas que sean o más de moda que estén. Ni tampoco para quienes leen lo barato y desalentador;  ni para quienes emplean un solo aforismo como demostración de su gran cultura. El lenguaje para mí debe ser puro, amplio  y entendible  por todos, por lo menos por quienes desean entenderlo. Es por ello que escribo para quienes tienen un mínimo de cultura o interés por adquirirla, para quienes disfrutan la lectura y para quienes desean cambiar al menos un poco la perspectiva de sus vidas ayudando a los demás también a hacerlo.

Deseo aclarar que al mencionar que no escribo para ciegos, quiero decir literalmente PARA CIEGOS, y no me refiero a invidentes, a quienes les falta agudeza visual o quienes no poseen el sentido de la vista pero que sí pueden leer a través del sistema Braille o a través de otros sentidos.  A diferencia de ellos, un ciego jamás podrá leer ni con la vista, ni con  el corazón ni con la mente, ni con la razón, ni con ningún otro sentido,  porque está condenado por sí mismo a la obscuridad total, está desconectado y así será hasta que decida escapar de su propia prisión.

Aunque comercialmente sigo haciendo escritos de todo tipo, de acuerdo a las circunstancias, requerimientos  y solicitudes profesionales que se me presentan -lo cual  es en sí muy sencillo por esencia pero complicado por tiempos y disciplina  -, en lo privado creo que mis descubrimientos han sido mayores, y sé también que estoy en la perfecta etapa de mi vida – por edad, experiencia y madurez -, para producir y escribir más, así como para  ir develando poco a poco la acumulación de años de ideas, pensamientos, sueños, visiones y por qué no decirlo, encuentros. De tal forma,  mi objetivo radica en dar a conocer mis escritos personales con un  nuevo sentido que se enfoque a lo formal y profesional, que motive, que estimule, que halague, que deleite y que haga pensar,  para que algún día si es posible pueda merecer el haber participado activamente en el cambio.

En un futuro perfecto y cercano, y con la ayuda de aquellos que creen en mí -a quienes agradezco humildemente todo su apoyo, incluyéndote a ti que me lees ahora-, podrás descubrir algunas de mis historias narradas y descritas a través de libros estimulantes, de novelas, de poemas, de cuentos, de relatos y micro relatos,  de aforismos, de anécdotas y experiencias vivenciales muy enriquecedoras, de sueños, de visiones, de notas, de discursos, de ensayos y  pensamientos, entre otros en los que recorro por diferentes caminos lo real y lo ficticio; lo irónico y lo sarcástico; lo científico y lo místico; lo filosófico y lo divino; lo secreto y lo absurdo; lo romántico y lo dramático; lo terrorífico, lo humorístico, lo enternecedor y lo crudo; lo cotidiano y lo mundano; lo esperanzador y lo desalentador; pero todo ello, siempre enfocado al encuentro que puede producir el cambio regenerador y revitalizador.

El Significado de mis palabras

El significado de mis palabras solo podrá ser comprendido por quien las observe desde una perspectiva libre de prejuicio y paradigmas, ya que solo tiene sentido cuando existe el deseo de encontrarlo.

También podrás descubrir en mí, en mis pensamientos, en mi sentir y palpitar, letras que al combinarse te darán grandes ideas y pulsos  para cambiar y mejorar tu entorno, comenzando desde tu interior, con lo que espero y deseo de todo corazón puedas lograr un cambio notable para mejorar tus condiciones y calidad de vida, tu pensamiento, tu conciencia y tu espíritu, porque uno de los principales objetivos de mi escritura, es la trascendencia.

Por eso, escribo para mí y para ti y para todo aquél que desee emprender la aventura de cambiar y renacer en su propia vida.

 En busca de la trascendencia personal.

A diferencia de lo que muchos creen y de lo que muchos enseñan, escribir no es trascender. No puede haber trascendencia en palabras huecas, ni en letras o ideas robadas. Ni en enajenaciones, dogmatismos o paradigmas. No todos los escritores trascienden, ni todos los que trascienden son escritores. Lo que trasciende son las ideas y los cambios que estas producen.

Por ello, al igual que ayer lo hice por diversas marcas comerciales, hoy mi compromiso entero se enfoca en invertir mis esfuerzos y  tiempo para  dar a conocer  mi propia marca, mi huella como persona, como pensador, como creador y no solo creativo, como profesional, como humano comprometido con mi entorno, con mi mundo, con mi naturaleza, con mi arte y no solo mi técnica, con mis pensamientos,  con mis ideas, con mis aportaciones, con mis principios y mis cambios ; hoy estoy dando un paso importante, el más importante de mi vida profesional tal vez, al dar  a conocer una marca con grandes expectativas de crecimiento; con beneficios extraordinarios, porque escribo de manera firme, con ideas propias; con entereza y disciplina; con decisión, pasión y entrega; con emoción y apertura sin límites. Puedo decir que soy una marca con gran experiencia en este campo pero que incursiona por primera vez en un nicho tan importante como riesgoso y confuso, donde sobresalir o perderse en la bruma de entre millones depende de una sola cosa: DETERMINACIÓN. Con honestidad y con mi honestidad,  intento trascender con ideas y pensares propios que aunque sean  cuestionados, puedan ser analizados y que de ser aplicados, logren transformar un poco el mundo que me rodea para formar parte activa y consciente de un proceso evolutivo del que todos, en cierto modo, formamos parte a través de un efecto mariposa y de una conciencia individual y colectiva que puede ayudarnos a renacer hacia una naturaleza más productiva y comprensiva en este mundo de tantos contrastes y tantos quehaceres.

¡Bienvenido a mi mundo de letras!

RENACER no es un acto sin intención; es perpetrar la oportunidad constante de iniciar una nueva vida mediante la transformación y el cambio.

 Juan Carlos Poó


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