Entre la INCREDULIDAD y la INGENUIDAD

 El caso de la captura de “El Chapo” Guzmán. La Imposibilidad de CREER.

Por Juan Carlos Poó / 27 Febrero 2014

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Dicen que “No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”.

     Para aquellos que aceptan con vehemencia  la noticia, tal vez les parezca interesante lo siguiente,  sin que esto represente una negación de nada, aclaro.

     La noticia sobre la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera –líder del Cartel de Sinaloa y el narcotraficante más buscado y poderoso del mundo, según se informa-, atribuida “oficialmente” a una acción de inteligencia de la Armada de México, la PGR y el Cisen en colaboración con agencias especializadas de Estados Unidos -ocurrida el pasado 22 de febrero en Mazatlán, Sinaloa-, a pesar de haber atraído la atención en primera plana de la prensa mundial -también según se informó en algunos medios-, ha desatado nuevamente una polarización de posturas, especialmente en México,  que en unos casos considera la noticia como algo completamente falso, en otros pasa  por la  lupa de la sospecha y en muchos otros,  es aceptada ingenuamente con fe ciega, casi fanática,  que incluso cuestiona radicalmente la poca credibilidad en el Estado Mexicano por quienes se preguntan  “¿será cierto?”.

Joaquin "El Chapo" Guzman

   Como siempre, en México existe un sector minoritario que mantiene su postura permanente y eterna contra todas las acciones del gobierno aunque sean correctas, necesarias o alabables, desvirtuando cualquier acción que este emprenda. Los motivos: meros intereses políticos y de poder, que en escencia no deberían ser lo mismo pero que en la práctica van unidos.

     Muy aparte de las posturas políticas de AMLO (Andres Manuel López Obrador) quien cataloga la nota como “una cortina de humo mediática…” palabras menos, palabras más, o de los fieles seguidores del Estado Mexicano, quienes aplauden la asertividad y destreza de la inteligencia y desenlace de la captura, existe una postura popular basada en el criterio de una conciencia colectiva fastidiada de siempre ser manipulada a través de los medios informativos y de comunicación, en la que se asume una postura tan real como su propia esencia: LA DUDA.

     Lo que es indiscutible, irremediablemente indiscutible, y para lo que no es indispensable tener un gran coeficiente intelectual, ni ser un  analista político de trayectoria en escritorio, son los argumentos de la imposibilidad  natural del mexicano promedio para creer en las instituciones y en la información mediática:

La verdad es que es imposible creer en los políticos mesiánicos que habiendo causado tanto desmadre en el DF y otros lugares, desdeñan todo lo que se oponga a ellos.

Es imposible creer en los políticos que alaban todas las acciones del Estado.

Es imposible creer en los políticos que contradicen y se contraponen a todas las acciones del Estado.

Es imposible creer en los políticos que dicen estar a favor de la verdad y que diariamente se empeñan en ocultarla.

Es imposible creer en los legisladores que hacen ostentosas fiestas familiares en sus lugares de trabajo mientras deberían estar trabajando.

Es imposible creer en los políticos que se embolsan fajos de billetes y aparecen en videoescándalos para después deambular como grandes señorones por las calles que pisan nuestros hijos.

Es imposible creer en líderes de partidos políticos relacionados con muertes y asesinatos.

Es imposible creer en políticos relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado.

Es imposible creer que una pequeña e inocente niña muerta pase desapercibida en su habitación durante días ante la presencia física y revisión detallada de sus padres, nanas, servidumbre, agencias internacionales, ministerios públicos, procuradores de justicia, medios de comunicación y policías y que al final nos digan que fue accidente.

Es imposible creer que en un sexenio pasado dos jefes de Gobierno hayan fallecido en percances aéreos con versión oficial de “accidentales”.

Es imposible creer que una secuestradora francesa haya sido puesta en libertad por dar mayor importancia a un montaje mediático del Estado que a un proceso legal funcional.

Es imposible creer en la historia mediática de  un “pastor”  colombiano que haya sido confundido con terrorista y detenido impecablemente para enaltecer a la tan entonces criticada milicia mexicana con solo una lata de refresco en sus manos.

Es imposible creer en tantos montajes de tantos, tantos años de manipulación mediática del Estado en contubernio con los medios. Es imposible creer en políticos de “izquierda” que esconden en la cajuela su mezquindad y favores al crimen organizado para dar fuero a un delincuentazo.

Es imposible creer en todos los  legisladores que reparten como botín de un robo, LITERALMENTE, un presupuesto multimillonario que estaba destinado para miles de becas de estudiantes que ya se jodieron y es imposible creer que nadie haga nada al respecto.

Es imposible creer en diputados (o diputadas) plurinominales que no han terminado la preparatoria siquiera.

Es imposible creer en legisladores que duermen o juegan con su computadora mientras sesionan. Es imposible creer en políticos que venden favores.

Es imposible creer en la prensa que promueve diariamente las acciones del Estado recibiendo cuotas  llamadas “patrocinios” y editando en sus páginas  “publirreportajes pagados” sin que aparezcan señalados como tales en las secciones noticiosas.

Es imposible creer en quienes hacen del fuero una bandera de impunidad.

Es imposible creer en “lideres de seguridad” que viajan con un libro de futbol bajo el brazo como guía estratégica para sus acciones contra el crimen organizado en un Estado jodido, sin gobierno ni ley.

Es imposible creer que a estos “líderes de inteligencia estratégica” se les fotografíe en una reunión con los mismos sicarios a los que persiguen.

Es imposible creer en la televisión “al servicio del Estado”.

Es imposible creer en periodistas “al servicio del Estado”.

Es imposible creer el los que atacan todo el tiempo al Estado.

Es imposible creer en las campañas publicitarias de autoalabanza.

Es imposible creer en empresarios amigos de políticos corruptos.

Es imposible creer en políticos amigos de empresarios corruptos.

Es imposible creer en periodistas “amigos” de políticos falsos y de falsos políticos.

Es imposible creer en un Estado que prohíbe la libertad de expresión.

Es imposible creer en los comunicados del Estado cuando el Estado ha fabricado cientos de montajes.

Es imposible creer que el caso “Colosio”  siga impune como cientos otros.

Es imposible creer en quienes dan carpetazo a los incendios en guarderías sin acreditar y castigar responsabilidades.

Es imposible creer en quien ofrece verdades a cambio de aumentar impuestos.

Es imposible creer en políticos que diseñan sus campañas con frases mercadológicas populistas y no con verdades.

Es imposible creer en quienes pasan la vida retratándose con ancianos, mujeres y niños del pueblo, pero comen con cacas grandes en los mejores restaurantes.

Es imposible creer en quienes pasan la mayor parte de su vida besando traseros.

Es imposible creer en quien se esmera en el yoga ejercitándose para besar su propio trasero jactándose y auto celebrándose todo el tiempo.

Es imposible creer  verdades a aquellas instituciones que “desaparecen expedientes reales”.

Es imposible creer que se pueden distinguir todas las notas fabricadas de los acontecimientos reales. Es imposible intervenir en el hecho de que  se dan demasiadas explicaciones para unas cosas y muy pocas o ninguna para otras.

Es imposible creer en políticos que prometen computadoras para cada niño y ni dulces dan.

Es imposible creer en los motivos informativos de una nota que intentan darnos de comer durante cinco días seguidos como plato principal.

Es imposible creer que la finalidad de una nota sea solo informar.

Es imposible creer que no existan redes de protección de altas esferas que se rompan con nuevas alianzas.

Es imposible creer en un Estado y en políticos que históricamente han demostrado ser imposibles de creer.

Es imposible creer que un solo delincuente caído es suficiente para creer.

Es imposible creer en triunfalismos.

Es imposible creer en la derecha, la izquierda o la de en medio.

Es imposible tener “Fe ciega”.

 Al ser imposible creer, es natural dudar.

 Es imposible creer que hayamos llegado a un punto donde sea imposible creer.

     Es imposible pensar que no podemos creer en cambiar. Yo si creo en el poder del cambio, cuando dejen de predominar los argumentos anteriores. Y tú… ¿en qué crees?

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Algunos sarcasmos de esos que origina la duda. Los famosos MEMES o burlas.

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Una respuesta a “Entre la INCREDULIDAD y la INGENUIDAD

  1. Todo lo anterior es cierto, y pudiéramos cada quien agregar otro poquito…pero, de que sirve?, el gobierno-estado-partidocracia, nos tiene de los güe… y mientras el pueblo no nos unamos, seamos uno solo, no veo por donde.

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