Juan Carlos Poó en LA RAZÓN plataforma digital, a partir del 01 de Abril de 2014.

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Estimados amigos y amigas:

     Me complace informarles que a partir del día martes 01 de Abril de 2014 (mañana), podrán leer los artículos, críticas y opiniones de su servidor, en la plataforma digital del periódico LA RAZÓN, dentro de mi sección titulada VERDADES OCULTAS, en la que tocaré los temas de interés general que con astucia han sido manipulados para ocultar verdades con más de una cara, provocando intensas dudas razonables. Para mí será un placer recibir sus comentarios, dudas o sugerencias  a través de mi blog  www.juancarlospoo.wordpress.com,

o a mi correo electrónico jcpooa@gmail.com

También me dará mucho gusto su seguimiento en mi espacio tweeter;  @jcpooa

Cabe recordar que para mí es un privilegio  y una gran satisfacción haber sido llamado para  la apertura de espacios periodísticos tan importantes como LA RAZÓN,  plataforma digital, por considerarlo fundamental para continuar informando y difundiendo, siempre con cordura y empeño,  las causas a favor de la liberación y los derechos de los animales, la protección de la flora,  la conservación de nuestro planeta y los derechos humanos.

Por ello, sus comentarios al periódico sobre mis artículos se reflejarán para alcanzar nuevos y mayores metas  en pos de la verdad.

Gracias a todos.

A T E N T A M E N T E

Juan Carlos Poó Arenas.

http://www.razon.com.mx

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2 Respuestas a “Juan Carlos Poó en LA RAZÓN plataforma digital, a partir del 01 de Abril de 2014.

  1. Que lastimoso Sr. Poó, que se haya prestado a tal malversa malaria de “La Razón”.

    Desde hoy considérese como perdedor de un asiduo y tenaz seguidor de sus grandes artículos y temas que con un gran tacto ha tocado en la yaga de México.

    Y esto lo mantendré en continua viralidad de una campaña en su contra…
    ¿Repercusiones grandes o chicas?, no lo sabemos, ya lo veremos…

    Hasta ayer, Lunes 31 de Marzo del 2014, yo lo admiraba, yo lo seguía, yo lo recomendaba… Triste noticia con la que TU Juan Carlos, nos ha recibido este amanecer de 01 de Abril.

    • Apreciable José Ernesto:

      Antes que todo, me permito agradecer su fina atención al tomarse el tiempo para dedicar unas líneas a su servidor, no sin dejar de resaltar que su comentario cae como anillo al dedo justa y precisamente ahora, en la apertura de mi sección VERDADES OCULTAS dentro del espacio de La Razón en su plataforma digital, pues sin temor a equivocarme, estoy seguro que dicho comentario esconde una intención adicional y muy diferente a la que usted ha querido dejar entrever vagamente. Le explicaré por qué:

      Menciona que antes del 31 de marzo del año en curso, usted era un asiduo y tenaz seguidor de mis artículos y temas, refiriéndose a mí como alguien que “con gran tacto ha tocado en la yaga de México”; a su vez menciona que me admiraba, me seguía y me recomendaba hasta antes de esta fecha. Menciona también que mi noticia es triste, y supongo se refiere a su supuesta aversión al diario La Razón. Lo que más me llamó la atención es su aparente afirmación en la que me advierte sobre una campaña que comenzará en mi contra con repercusiones grandes o chicas.

      Mi pregunta es: ¿leyó y re leyó su escrito y las incongruencias del mismo? Un escrito que oculta intenciones e intereses, y que no aclara de frente absolutamente nada. Trataré de ser puntual para no perder su interès en una maraña de acertijos, como los que usted intentó con su supuesto y fallido halago, y también con una fingida decepción que al leerla, quien le crea, es un verdadero ingenuo.

      1.- Si me ha seguido y recomendado durante tanto tiempo como dice: ¿por qué jamás se tomó el mismo tiempo en escribir para comentar alguno de esos artículos que usted dice tanto admira, como el que tomó ahora para hacer ruido?

      2.- Si dice seguirme y recomendarme desde hace tanto,¿por qué en mis estadísticas de seguidores o recomendaciones jamás aparece usted? Si sabe usted una pizca de tecnología web sabrá que existen herramientas con las que se puede confrontar su afirmación.

      3.- ¿Por qué jamás expresa un solo motivo o argumento de su decepción hacia mí?

      4.- ¿Cuál es su aversión a La Razón? No la expresa, y el espacio lo tiene. Tan es así que aquí está publicado. Lástima, perdió su turno.

      Es importante reconocer que para un escritor inquieto, un lector es como un diamante, sobre todo en estos tiempos en donde cada vez menos personas leen. Pero también es de sabios reconocer que no se puede perder lo que nunca se ha tenido, y usted, señor mío, jamás ha sido mi lector. Porque alguien que se esmera en tantos halagos es una persona leal, que antes de tomar decisiones de juicio se acerca a la persona “admirada” y argumenta sus inquietudes, e intenta averiguar los motivos de cualquier pensamiento o decisión. Usted, quien quiera que sea, es alguien que está dolido. Alguien que está ardido. Alguien que sintiéndose impotente se ve en la necesidad de un acercamiento en pos de auxilio. Alguien que no da su apellido. Alguien que, en espacios de libre expresión, pasa inadvertido por no atreverse a dar la cara y afirmar posturas con argumentos y muestras de datos fidedignos. Alguien a quien solo le interesa hacer ruido. Alguien a quien, infortunadamente para él, o ella, no puedo tomar en cuenta más allá de ponerlo como muestra de que las verdades siempre se ocultan tras las mentiras.

      Otro intento fallido de halago es asegurar que mi escritura tiene tacto. Le aclaro que no siempre. En la mayoría de las ocasiones intento ser objetivo, decente, amable y gentil. Sin embargo, en el aspecto crítico NO TENGO TACTO, tengo ESTILO. No tengo tacto cuando escribo de corrupción. No tengo tacto cuando escribo de canalladas. No tengo tacto cuando escribo de abusadores, torturadores o asesinos. No tengo tacto cuando escribo de VERDADES. No señor, usted, no me ha leído como lector. A mi parecer me ha leído como actor de algún escrito.

      A través de mis escritos he generado más seguidores que opositores, afortunadamente. Sin embargo, he logrado grandes enemistades por criticar abusos e injusticias. Me he declarado abiertamente anti tauromáquico (anti taurino, término coloquial y mal expresado). Me he declarado abiertamente contra la cacería de placer. Me he declarado abiertamente contra la corrupción política y empresarial; contra el abuso de menores, contra el abuso sexual; contra el poder y la obscena de riqueza de la iglesia; contra los pederastas; contra el maltrato de los animales.

      Cabe aclarar, Sr. sin apellido, que espacios tan dignos como el que me da La Razón, son empleados por un servidor sin línea alguna; sin censura; con libertad de expresión.

      Cabe aclarar también, que La Razón es un medio de gran alcance, de ininterrumpida frecuencia y con grandes profesionales, los de antes y los de ahora. Un medio que me abrió las puertas para defender ideales y desenmascarar mentiras. Un medio que ha creído en mí y en lo que escribo. Un medio que, a diferencia de usted, sí me ha leído. Un medio que opta por argumentos y no triquiñuelas.

      Cabe, también aclarar, que en lo personal, soy capitán de mi propio barco. Que no me vendo a intereses de nadie ni permito que me exijan línea alguna. Que he renunciado a empleos con trayectoria ascendente y he sido despedido de otros tantos por mantener mis principios, mi moral, mi ética, mis valores. Que soy dueño de mis actos y que no tengo amo alguno. Escribo lo que pienso y actúo en función a mis principios, lo que me ha llevado a recibir escritos, comentarios y amenazas de todo tipo. Lamento que alguno de esos escritos haya afectado sus intereses.

      Aclarar también cabe que cualquier medio masivo al que yo pueda acceder y en donde pueda motivar y orientar a las personas para ejercer acciones sociales enfocadas al bienestar del ser humano en comunión con su entorno, animales, plantas y recursos, lo tomaré sin chistar y sin importarme a quien le parezca.

      Quiero concluir diciéndole que es usted libre de hacer y deshacer lo que plazca, de leer y no leer, pero le sugiero que la siguiente vez que desee hacer algún comentario y desprestigiar a alguna persona o medio, lo haga con argumentos reales y no con insinuaciones veladas.
      Y le sugiero también que si desea comentar algo sobre La Razón, no lo haga en este espacio, que es mío. La Razón siempre está abierta para recibir cualquier comentario y sugerencia.

      Sus Verdades Ocultas son un misterio que dejo abierto pues no me interesa cerrar. Justo para ello es esta sección. Para desenmascarar verdades. Y usted, Sr. José Ernesto sin apellido, ha servido como un gran ejemplo.

      Espero ansioso esa campaña de desprestigio en mi contra con la que seguramente podremos determinar los intereses reales que motivaron su escrito.

      ATENTAMENTE
      Juan Carlos Poó Arenas

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