Donald Trump se salió con la suya.

trump 1Una de las noticias -si así se le puede llamar- más comentadas de esta semana, refiere las declaraciones del martes pasado expresadas por el magnate Donald Trump tras lanzar su candidatura para conseguir la nominación republicana  a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 en las que se refiere despectivamente y hace duros ataques a México y sus migrantes.

Los medios de comunicación absurdamente, le dieron más difusión de la debida y en mi opinión, convirtieron una nota intrascendente en un gran chisme de lavadero donde periodistas, comentaristas, publicistas, columnistas, intelectuales, políticos y comunicadores en general así como otros tantos que sienten serlo y no lo son, tanto en  las caprichosas redes sociales como a través de los medios tradicionales radio, televisión y prensa, llenaron de basura (para variar) espacios importantes para desahogar opiniones emocionalmente viscerales, patrioteras, rabietas, pataletas, insultos, pellizcos, rasguños  y manotazos más propios de esos usuarios descerebrados que transitan para desahogar sus frustraciones y hacer catarsis en redes sociales como  facebook o tweeter (NO TODOS ACLARO) que de aquellos que se dicen serios en su profesión de comunicar.

Lo que Trump dijo en términos generales fue que México envía para allá lo peor de su gente; que construirá un muro por todo Estados Unidos y hará que lo paguen los mexicanos; que México no es un país; que México no es amigo de Estados Unidos; y para rematar comentó, entre otras cosas que quien descubrió América fue George Washington.

Todas esas babosadas alteraron las hormonas de lo absurdo. Porque nadie me quita de la cabeza que es de absurdos hacerle caso a un imbécil y es de necios seguirle la corriente a un idiota.  Y el que responde las idioteces de un idiota, tal vez no es tan listo como el idiota y puede que hasta sea más idiota de lo que cree.  Absurda indignación más aún cuando tal vez ni siquiera llegará a ser presidente de Estados Unidos. O tal vez sí. Pero todavía no. En poder y política todo es un misterio. ¿Para qué perder tanto el tiempo respondiendo a un hombre cuyo índice de impopularidad es de menos del 32% o del 40% según unas y otras encuestas y que tal vez ni siquiera llegará a conseguir la candidatura republicana. Solo se le da más foro. ¿No es absurdo tomarlo en cuenta? Y si consigue la candidatura, quienes deben preocuparse son los gringos, y los mexicanos preocuparse y ocuparse de la mierda de políticos que hay acá primero, y luego en los de allá. Y aunque allá hay mexicanos, están allá. Ya la cancillería y la presidencia deberán asumir su papel en su momento. Pero ¿que la sociedad mexicana respingue de eso y no de lo que aquí pasa? Absurdo.

Desde luego la impopularidad de Trump se basa paradójicamente en la popularidad que tiene y viceversa. Por lo visto nadie lo quiere, pero todos quieren hablar de él. ¿No es absurdo?  vuelvo a preguntar. Al atacarlo lo vuelven un impopular popular.

De tal forma, las respuestas públicas de Relaciones Exteriores y Gobernación no se hicieron esperar. Por supuesto era lógico, pues para eso se les paga al Sr. Osorio Chong y al Señor Meade. Para defender el nombre de México, faltaba más. Y a los periodistas se les paga para llenar espacios. Y a los periódicos los patrocinadores y anunciantes les pagan para vender, entreteniendo con las notas, ¿o no? De la televisión ni se diga, ya sabemos que convierten las notas simples en largas telenovelas por capítulos. Y de los mexicanos, sin hacerle caso al Sr. Trump, ya sabemos que les gustan las telenovelas y el futbol, aunque sepan que todo es corrupción en la FIFA, las ligas y los equipos. Todo sea por el sano esparcimiento y en México la afición es tradición, ¿que no? Y el entretenimiento siempre es masivo, en familia, como dicen los spots, y si lo dicen los spots, así es.

Volviendo a Trump y sus comentarios: Se salió con la suya.

El taxista opinaba exactamente lo que los comunicadores expresaban, tanto como un pequeño hijo expresa su opinión influenciado por la de su padre, cada quien con sus palabras. Y ¿qué le parece lo que dijo ese idiota del TRUUMP sobre los mexicanos mi don, pura pendejada ¿no? Si no fuera por nosotros esos cabrones no tendrían mano de obra barata, pinches gringos. Pero eso sí muy chingones para hablar mal de nosotros ¿no? Dizque llega puro narco, pero si de aquí les mandan droga ellos la consumen. Por eso están tan peeendeeejos.  La estilista más propia y con mayor preferencia a las telenovelas y los programas de variedad y espectáculos  se limitaba a decir “Es un baboso ese señor. Con tanto dinero que tiene debería ser más culto”.

Toda esta semana se hablo de él. De Donald Trump. Se le reclamó en medios que ni siquiera leerá ni verá. Se le llamó imbécil, idiota, ignorante, ridículo, arrogante, prepotente, racista, estúpido y hasta pendejo. Las redes sociales saturadas con el tema. Los “memes” no se hicieron esperar.

Muchos comunicadores “profesionales” lo llamaron ignorante por sus comentarios “racistas” contra los mexicanos. Sin embargo también se pusieron de pechito y cayeron en la misma ignorancia que critican, pues ser mexicano no es cuestión de raza, sino de nacionalidad… ¡Ah que brutos!

En general una masa factible de susceptibilidad emocional patriotera  se indignó y sucumbió a la trampa de un tramposo con experiencia en el engaño.  ¿Será acaso porque Trump es multimillonario, o porque se desea postular para la presidencia de Estados Unidos, o porque es Republicano, o porque es gringo, o porque lo dijo en público, o porque es un idiota, o porque sus comentarios realmente trascienden en la opinión pública, o porque es intrascendente? ¿O será acaso porque no hay nota más importante que comentar, o porque es muy conveniente agarrarse del chisme para vender alarmas que no lo son y para vender notas que no son más que ecos, pues ya lo dijo el otro, y el otro, y el otro, o simplemente porque es una nota más que se utiliza como  distracción de los asuntos internos mal llevados?

Lo que sí puedo asegurar es que casi todo mundo –incluyendo  POLÍTICOS, MERCADÓLOGOS, PUBLICISTAS  y gente que dice saber de mercadotecnia política, imagen  y posicionamiento- pasó por alto que lo que hizo Donald Trump fue un plan con ESTRATEGIA. Una estrategia muy  sencilla. Le untó mierda a todos los mexicanos en la nariz, y TODOS HICIERON CARA DE FUCHI. Le dieron más popularidad.

Reaccionaron exactamente como él esperaba. Los condicionó como a animales a un estímulo. Y como animales reaccionaron al estímulo sin racionalizar intelectualmente nada. Porque su estrategia no es la de posicionarse como candidato a la presidencia atacando a los migrantes del país vecino, sería absurdo pensarlo.  Su estrategia es generar odio y repulsión para cambiar el rumbo de los tratados. Porque Trump no quiere llegar solo a la presidencia. Quiere que otro llegue con él y otro  quiere que Donald llegue.  Ese para quien trabaja o con quien quiere hacer negocios en grande o ese que sabe mucho de Trump. ¿Serán los ruso? ¡¡¡ IMPENSABLE IMBÉCIL!!! dirán muchos. Bueno, no lo sabemos. Su fuerza está atrás de la imagen pública del poder. Atrás de la máscara. Su interés es el reposicionamiento de otros, no el posicionamiento propio. Ese ya lo tiene. Es un imbécil. Así que, en lugar de encabronarse por las pendejadas que dice, miren el fondo del baso y las intenciones; preocúpense por revisar las cuentas y los tratados como el TLC, lo cual, en caso de que llegue a presidente, podrían verse afectados para sacar a unos y dar beneficio a otros,  sus socios ocultos;  Trump tiene cola que le pisen, y es un títere loco manejado por un titiritero tal vez más loco y radical que él mismo; lo que prepara con sus discursos es el desprestigio de unos que complace a masas y poderes muy radicales.  Pero eso, dadas nuestras circunstancias y al ver las estúpidas campañas electorales pasadas en nuestro país, es impensable. Nuestra cultura mercadológica política es muy simple como para imaginar que exista una estrategia tan elaborada más allá que la de prometer mentiras y pendejadas al pueblo, regalar licuadoras o comprar botos para una vez llegando al poder, hacer lo contrario o no cumplir las promesas. Así es en México y en muchos paises de latinoamérica. Hablar bonito primero y ya llegando, desdecirse o hacerse pendejos.. Pero, jamás pasaría por la mente de un asesor político profesional posicionar a un político mexicano a través del odio y la polémica hacia sí mismo, pues la posibilidad de que un candidato o pre-candidato demuestre ser un pre-dictador a través de sus discursos antes de llegar a la meta presidencial sería inaceptable.  Ahí se los dejo de tarea, señores publicistas y mercadólogos  políticos.

A final de cuentas, lo que hizo le funcionó. Trump es tema de conversación. Una especie de psicología inversa. De tan odiado que es, muchos lo quieren como respuesta a la miseria de liderazgo en muchos temas y a un radicalismo nacionalista exacerbado . Trump no hace como que ve por todos para satisfacer a todos. Demuestra su odio y repulsión a ciertos grupos abiertamente para satisfacer a otros que están hasta la madre de muchas cosas, y esos no necesariamente son las minorías vulnerables. Pero él siempre ha sido así aunque no lo expresara tan abiertamente.  Sin embargo, hoy lo hace con gran foro y enfocado hacia un objetivo: el gran poder del César, que pudiese obtener siempre y cuando la renuncia inesperada de algún o algunos contrincantes o los malos discursos y falta de fuerza y credibilidad de sus oponentes se lo permitan. Si ganase Trump no sería por su mérito, sino por el fracaso y falta de credibilidad en otro. Pues la masa al final, votará no por la verdad, sino por quien mejor le lave el cerebro. Aquí la estrategia no es el amor, sino el odio y el radicalismo, y el eco mayor lo darán los objetos del odio,  que serán los mayores difusores de la ideología Trump y sus secuaces. Hacerle caso hoy desde acá le dará más fuerza por allá. Seguirlo odiando es como seguir alimentando su objetivo. ¿Recuerdan cuando alguien les dice: “No desees el mal porque se te regresa” ? Desear el mal a Trump y difundir esos deseos, puede generar un retorno indeseable. Pero bueno, vivimos en la era de la sobredifusión.

Creo que puedo resumir la moraleja de este cuento en seis conclusiones:

Primera. Queda claro que un imbécil puede ser un idiota o un idiota puede no ser un imbécil. Trump, con la fortuna de miles de millones de dólares que tiene y siendo tan transa, puede ser uno o ambos, y puede no ser ninguno. Me inclino porque es uno pero no ambos. Pues si lo fuera, no tendría fortuna, ni oportunidad de salirse con la suya al ser tan fraudulento.

Segunda. Los mexicanos nos indignamos por lo que digan otros de nosotros, pero jamás por lo que nosotros digamos de nosotros mismos o hagamos con nuestros compatriotas. ¿Cuántos de esos políticos y empresarios que hablan bien de los migrantes y que salen a defenderlos como paladines serían capaces de darles chamba aquí, de ofrecerles fuentes de trabajo dignas y bien remuneradas, de darles estudios, capacitación y la oportunidad de ganar en su país, México, el alimento, techo y ropa  para toda la familia. ¿Cuántos lo harían? ¿Cuántos políticos trabajan por los migrantes? ¿A cuántos políticos les interesan realmente los migrantes? ¿Cuántos dejarían el discurso y el sueldo por ellos?

Tercera. ¿A  nuestro gobierno le interesan realmente los migrantes, o solo los dólares que mandan para acá? Y si les interesan, ¿Por qué los migrantes son migrantes y por qué tienen que salir a buscar lo que deberían tener acá en México?

Cuarta. ¿Por qué el sueño de un mexicano debe ser el sueño americano? ¿Será acaso por la clase de políticos multipartidistas ladrones y corruptos que tenemos? Esos que se llevan todo y no dejan nada excepto excremento y basura. Esos a quienes al detectarlos la opinión pública o los bandos políticos contrarios, la “justicia mexicana” les aplica la “ley fuga” con días de ventaja y luego los comienza a perseguir sabiendo que ya no los encontrará. Si yo fuera Trump y hablara así, dirían que tengo odio a los mexicanos y ya me habrían crucificado por mi opinión. Pero no se apuren, soy Mexicano y no soy  Trump.

Quinta. ¿Cuántos de esos políticos que ganan un dineral a través de la corrupción cínicamente se sienten ofendidos  cuando algún extranjero dice que la corrupción en México es impresionante e inmediatamente salen a defender al país, como si hablaran de todos los mexicanos cuando a quien le queda el saco es  solo a ellos?

Sexta. Ver esta nota toda la semana en los periódicos y escucharla en los medios me hace recordar que no solo tenemos carencia de líderes políticos, líderes espirituales y líderes intelectuales, sino también una gran crisis en comunicadores. Lo más preocupante y lo que deseo resaltar aquí es la fragilidad de la opinión de todos aquellos que se dicen comunicadores profesionales. Basta un chisme de lavadero para que un pato haga “¡Cuac!”, y todos graznen al unísono la misma sermonela.¡¡¡ Indignación Nacional !!!

Por cierto y para no salirme de línea con lo que muchos esperan que diga y en patriotera solidaridad con todos esos mexicanos machos y hembras que nunca roban, no engañan, no defraudan y no cometen ningún ilícito, expreso así…

De parte de tooooodos los mexicanos de aquí y de allá

¡Chinga tu madre Donald Trump!… Córtalas, córtalas, córtalas para siempre. Y ojalá no llegues a presidente. Me salió un verso sin esfuerzo y espero que con tus palabras atragantes tu asqueroso pescuezo.

Aquí un video

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