Tortura de ANIMALES. Autoridades CÓMPLICES.

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¿Cuántas veces se ha repetido la misma historia sin que actúen quienes deben pararlo?

Por Juan Carlos Poó Arenas / 6 de Julio 2015.

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Una disculpa por el lenguaje necesariamente empleado para calificar lo incalificable. Si no tolera usted las palabras fuertes, las acusaciones directas y las verdades contundentes, le sugiero no leer este artículo.

¿Se han preguntado cuánto sufrimiento soportan inocentes animales diariamente en el mercado de Sonora, en mercados de animales y en los tianguis, a la vista de todos pero sin presencia, intención  ni intervención de ninguna autoridad?

torturadorLa semana antepasada  todo mundo hablaba de Christian Armando Morales Moreno y Eduardo Yrisson Guido, un par de estúpidos y sádicos jóvenes pelafustanes empleados de la tienda Maskota de Galerías Pachuca, Hidalgo, que aparecen en un video en redes sociales golpeando y torturando de diferentes formas a dos perros chihuahua y a un hámster, el cual murió por las patadas que le propinó uno de estos imbéciles. El hecho causó indignación general en los usuarios de la redes sociales y  la opinión pública, motivando su difusión en los periódicos y  principales noticieros de radio y televisión,  así como la protesta  de personas in situ que exigían castigo para los culpables y el cierre de la tienda misma que, ante las presiones sociales, fue clausurada un día después.

Empledo-maltrata-perroFueron esa misma difusión y la presión social que colocó el hashtag  #MaskotaMaltrataAnimales  en el primer lugar de la lista de trending topic de Twitter  las que obligaron a Murry tawil 2Tawil, Presidente del Consejo de Administración de las tiendas y marca MASKOTA, a emprender un intenso media tour en radio, televisión y prensa, para dar explicaciones, deslindar a la marca de responsabilidades y hablar maravillas de su empresa mediante una oportunidad  no deseada, pero a final de cuentas aprovechada para hacerse de publicidad.

Aparentando identificación emocional con los consumidores y con los indignados, Tawil intentaba reposicionar a la detestada y mal reputada marca  dedicándose a prometer cosas que todos sabemos jamás serán cumplidas ni exigidas por la ley, por lo menos en estos tiempos. Pero Tawil seguía presentando a MASKOTA como una empresa socialmente responsable que trabaja en la legalidad que todos sabemos no cumple. Aseguró que buscarán por todos los medios legales que se aplique un castigo ejemplar para los culpables a través de una obligada demanda que, como también todos sabemos, jamás procederá en proporción al daño físico a los animales con la muerte de uno de ellos y al daño moral a la sociedad, si es acaso que llegase a proceder sanción, lo cual conociendo a nuestras leyes, a las autoridades, la corruptela, los abogados y a los jueces, pongo en gran duda.

Aquí una muestra de las entrevistas que concedió Tawil a los medios. Esta es la de Francisco Zea:

En MASKOTA no matamos animales: Murry Tawil

Algunas de las primeras preguntas que muchos nos hicimos al respecto fueron:

¿Por qué un par de hijos de puta como estos empleados de MASKOTA Pachuca torturan animales?

¿Por qué no actúan solos? ¿Por qué la complicidad de actuar en pareja o en grupo? ¿Por qué se toman video uno al otro haciendo perversidades con los animales? ¿Por qué son tan pendejos al subir el video a la web y delatarse? ¿Además de sádicos carecen de materia gris? ¿Por qué hacerlo? ¿Qué doblemente enfermiza actitud les impulsa a torturar y exhibirse como torturadores?

¿Qué mensaje intentan mandar? ¿A quién intentan mandar el mensaje? ¿Intentan mandar un mensaje? ¿El mensaje es recibido? ¿Sabrán acaso lo que es un mensaje?

¿Cómo logran los sádicos torturadores de animales como este par de putetes realizar una perfecta, aberrante y parasitaria simbiosis para beneficiarse mutuamente de sus perversidades, identificarse entre ellos a través de sus aberraciones, trabajar con animales, en la misma ciudad, para la misma marca, en el mismo lugar, en los mismos horarios y disfrutar lo mismo ? ¿Quién se los permite?

erizos¿Por qué se le permite seguir laborando y expandiendo (con más de 300 sucursales actualmente)  a una marca líder en venta de accesorios para mascotas y en el tráfico de animales “legalizado” (a final de cuentas tráfico) y en muchas ocasiones ilegal (como todos sabemos y como las sanciones millonarias de PROFEPA lo comprueban), que repetidas ocasiones durante 21 años ha demostrado su falta de ética en el manejo y bienestar de especies que se puede comprobar con la venta de animales enfermos y ha demostrado también su falta de respeto por la vida animal al mantener como mercancía de bodega a perros en cautiverio en espacios reducidos y sin aire puro ni sol durante meses y aves durante años  (Guacamayas, Agapornis, Ninfas, Loros, Cacatuas, Finches,  y otras muchas especies)?

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¿Se le permite acaso por ser un gran negocio que deja mucho dinero no solo a sus dueños sino también al gobierno? Porque las multas, los permisos, las tarifas de aduana y los impuestos entre otros beneficios  dejan dinero ¿verdad? Y si es así, ¿No es acaso eso complicidad? ¿A dónde va el dinero de las sanciones económicas, por ejemplo? ¿Y las especies incautadas? ¿Hay transparencia en ello?

¿Cuáles son los procesos de selección, reclutamiento y capacitación de Maskota, la cual presume más de 21 años de experiencia, como para permitirse el lujo de reclutar a dos torturadores y ponerlos a trabajar en mancuerna dentro de la misma sucursal en los mismos horarios sin haberse percatado anteriormente de sus tendencias?  ¿Dónde está esa supervisión que obliga la experiencia de 21 años? ¿Dónde están los supervisores que obliga la magnitud de un corporativo multimillonario que dice llamarse serio y profesional?

torturadoresMaskota

¿Cómo es posible que habiendo cámaras de seguridad  nadie haya detectado a estos dos cobardes de mierda? ¿Había cámaras de seguridad?

¿Por qué no hay leyes que castiguen severamente el maltrato animal en todos los estados de la República Mexicana? ¿Por qué no se han generado leyes severas contra jóvenes sádicos y asesinos, aunque sean menores de edad? ¿Por qué a la mayoría de los legisladores no le importa generar leyes severas contra estos casos de tortura animal? ¿Por qué cuando son más jóvenes la ley les protege tanto como para no dar a conocer sus rostros ni nombres? ¿Por qué se les tolera tanto? ¿Por qué no sacarlos definitivamente de circulación?

Desde mi punto de vista, el interés económico genera desinterés en los daños. De ahí se deriva la corrupción, la falta de ética y la falta de dignidad propia que desemboca evidentemente en la falta de respeto hacia los demás. Y quien no respeta a los demás, pierde todo interés en ellos y en sus vidas  para beneficiarse solamente a sí mismo y al grupo al que representa, mientras este grupo le siga brindando cobijo y satisfacción al individuo. Lo importante no es la dignidad sino el dinero. Lo importante no es la existencia de los demás sino la propia.

Es por ello que las autoridades, mientras reciban, no se mueven ni detienen. Cualquier acto violento y denigrante hacia inocentes generado por su indiferencia lo consideran un daño colateral.

Es por ello que Tawil, de MASKOTA, se presenta ante cámaras como un buen y responsable hombre de negocios y como ciudadano ejemplar. No le interesan los animales. Ni su dignidad pues quien esclaviza y trafica con animales no la tiene. Le interesa el dinero. Le interesa su marca. Le interesan sus ventas. Le interesan sus socios comerciales. Le interesa mantener a sus clientes inerciales y convencer a los indecisos. Le interesa mantener una posición dentro de su comunidad judía en México. Nunca, no se engañen, le interesan los animales. Si acaso su mercancía.

Y es gracias también a ese desinterés que personajes insignificantes, inadaptados e inestables como Christian Armando Morales Moreno y Eduardo Yrisson Guido buscan obtener un reconocimiento y significado a sus miserables existencias en la sociedad  a través de la exposición alarmante de sus conductas depravadas y pendejadas, sabiendo que su estupidez será tema de todos los días y con la seguridad de que las repercusiones legales serán mucho menores que el descontento social en caso de que existieran si acaso repercusiones legales. Ojalá haya alguien con huevos cerca de ellos que les haga ver lo equivocados que estuvieron y puedan tragar un poco de su propia mierda.

Infortunadamente vivimos en un sistema donde el desinterés en los daños abunda y la mierda se mimetiza con el panorama y se disfraza de compromiso, responsabilidad y legalidad, generando una horda de autoridades, legisladores, juzgadores, abogados, empresarios, profesores, padres de familia, compañeros, ciudadanos y otros tipos de virus sociales a los que les vale completamente madres ejercer con dignidad y respeto sus diferentes profesiones, oficios y roles tanto familiares como sociales.

A ellos les vale madres, porque no es su problema, hasta que los alcanza, como seguramente a los familiares de estos hijos de puta  que torturaron a los perros y al hamster y vaya usted a saber a cuantos más antes de ser detectados, o como al Pinocho de MASKOTA, Murry Tawil que siendo parte de una gran cadena multimillonaria de tráfico de animales, ahora pretende legitimar su infame actividad y falta de respeto y de ética hacia los seres vivos y hacia el planeta intentando posicionarse como  amante y defensor de animales, pretextando su colaboración desinteresada con activistas, protectores y defensores como  Lolita Ayala lolita 3(quien asoció su nombre al cinismo y gravemente, para beneficiar solo a  los animales que ella y su grupo seleccionan sin importar los otros miles que sufren. Ella, lo digo sin pelos en la lengua, infortunadamente, se ha vuelto cómplice y ha realizado “pactos con el diablo” en  repetidas ocasiones y de varias formas también con su asociación Comité Pro-Animal,  asunto del que hablaré en otro artículo).

Tawil, además de presentarse como colaborador o mecenas de asociaciones protectoras de animales y como promotor de bienestar animal y motivador de adopciones y esterilizaciones, también ahora intenta seducir ostentando un convenio (hasta ahora nada transparente y poco conocido) firmado con la facultad de Medicina Veterinaria de la  llamada la máxima casa de estudios de México, la UNAM,  en el que supuestamente la misma universidad, además de otros temas, vigilaría el buen manejo y trato digno de las especies en las tiendas MASKOTA a cambio de maskotamatabla, bla, bla, legitimando de esta forma lo impermisible: el maltrato de los animales que se efectúa diariamente en las tiendas MASKOTA  al someter a los esclavos animales a un encierro inmisericorde y condiciones de salud deplorables  para muchos, pues para la empresa los animales son simple mercancía que debe aparentar buen estado hasta salir de inventarios.

¿Por qué las autoridades permiten una y otra vez este tipo de exhibiciones en redes sociales en las que se muestra la tortura de animales?…¿Para identificar  y castigar a los culpables acaso o solo para fines de entretenimiento y distracción social? 

¿Por qué estas historias de tortura de animales realizadas por jóvenes desquiciados se repiten una y otra vez sin que las autoridades efectúen un escarmiento ejemplar? ¿Vamos, ni un escarmiento siquiera?

¿Por qué muchos lo hacen en grupo?

Recordemos el año 2010. ¿Les suenan los nombres de Marco Antonio Bernal Ledón, Herber Prexady Flores Hernández y Ángel Marín González?

Para quien no recuerde, que será la mayoría, son los nombres de tres de los cuatro adolescentes criminales de Tepic, Nayarit, quiénes a través de una página de FaceBook , exhibieron la forma en que asesinan un perro callejero, con lujo de crueldad.

Cuatro estúpidos infames asesinos y torturadores de animales cuyas identidades y rostros fueron protegidas por las “autoridades” que finalmente, no hicieron absolutamente nada al respecto, dejándolos en libertad por ser menores de edad. Cuatro porquerías de la sociedad que actuaron en complicidad para el mismo fin perverso. Cuatro, no uno, ¡cuatro mierdas!, unidas en un acto de barbarie criminal desde temprana edad. Cuatro verdaderos y conocidos cabrones psicópatas y asesinos que caminan entre nosotros sin haber recibido castigo alguno.

Asesinos perrito

¿Acaso nadie se había dado cuenta de la calaña de estas basuras? ¿Sus padres, profesores, familiares, amigos, vecinos, compañeros de escuela, conocidos… nadie? ¿Acaso después de que se les conoció públicamente a través de redes sociales  las autoridades hicieron algo? ¿Acaso el Gobierno de Nayarit hizo algo? ¿Acaso el Gobernador promovió algún castigo?

¡No!…

Jocelyn Fernández, Subsecretaria de Participación Ciudadana del Gobierno de Nayarit en su momento y ante la demanda social de castigo para los criminales, con un lenguaje estúpidamente demagógico se limitó a responder, entre otras patrañas: “como Gobierno nos interesan los derechos de los animales, pero también nos importan los derechos de estos jóvenes”. Para variar, leyes de mierda, autoridades inútiles y parasitarias  y una comisión de  derechos humanos grotesca  cobijando a este tipo de cabrones que no respetan los derechos de otros, ni humanos ni no humanos.

Pero, preguntémonos nuevamente:

¿Cómo es posible que estas alimañas no sean detectadas con anterioridad en el trabajo, en la escuela o en la familia? ¿Cómo es posible pensar que ha sido su primera vez? ¿Será posible en realidad que no sean detectados con anterioridad? ¿Por qué la mayoría de los casos que se dan a conocer son de jóvenes y ni sus padres ni sus madres ni profesores lo sabían?

Desde luego  los padres y las familias así como el entorno son  factores altamente influyentes en el comportamiento de estos individuos, pero en gran medida también participa en su proceso de descomposición un caduco e inútil sistema educativo que no solo muestra indiferencia, sino también permite un gran desinterés actual en la formación emocional de los individuos y de quienes debieran impartir y promover los valores adecuados en los estudiantes,  dígase las autoridades como profesores o las instituciones  “educativas”  como la SEP y las mismas escuelas, para quienes los valores de respeto y dignidad por la vida no son prioridad para ser incluida en sus agendas diarias.

Esta anécdota personal que narro a continuación refuerza mi afirmación:

Hace un par de meses, durante el cierre de un festival de ciencias organizado en la escuela a la que acude mi pequeño hijo, a la distancia pude observar como un estudiante de secundaria se divertía manipulando y torturando a los peces que había llevado para participar en la muestra como expositor de Biología, metiendo y sacando la mano de la pecera,  pasándolos de la pecera a una cubeta y de la cubeta a la pecera repetidas veces así como tomándolos  con la mano y sacándolos del agua para mostrarle a otro compañero descerebrado como él de la misma edad (entre 14 y 15 años) cuánto podían resistir fuera del agua. Todo esto sucedía frente a una aparente madre de familia que divertida e indolente sonreía observando las bobadas del sádico alumno y también frente a estudiantes más pequeños de primero y segundo grado de primaria (entre 7 y 8 años de edad) que atónitos y curiosos miraban al infame adolescente mientras asfixiaba a un pez  como si fuese algo válido y normal. 

Apresuradamente me acerqué a los jóvenes de la mano de mi hijo para asegurarme de lo que estaba viendo y no cometer un error de juicio a distancia.

Los pequeñitos que rodeaban a los estudiantes que se habían posicionado ante ellos como expositores especialistas, les preguntaban asombrados y curiosos sobre las características de los animales que se encontraban en la pecera, y como respuestas, únicamente  obtenían burlas grotescas a sus preguntas ingenuas por parte de los falsos expositores: 

¿Y  esos peces gato limpian la pecera?  ─ preguntaban los pequeños de 7 años.

¿Qué… acaso les ves escoba y trapeador? Ahhh la baba… ¡Claro que la limpian! Por eso son gatos, porque hacen el quehacer─ contestaban los falsos expositores escolares, mofándose de los pequeños.

Cuando vio a un caracol, mi hijo de siete años no pudo ocultar su gusto ya que estos animales ejercen una extraña  y maravillosa atracción en él, por lo que expresó un pensamiento emocional  inconscientemente: ¿Caracoles de agua? ─ preguntó.

No, son de tierra, ahhhh baboso ─ le respondió uno de los mequetrefes adolescentes mientras se burlaba de mi hijo siete años menor que él, sin importar siquiera que yo, su padre, estuviese al lado  y sin saber desde luego, que mi hijo de siete años tiene un coeficiente intelectual inconmensurablemente superior por mucho al suyo y que  sabe mucho más de ciencias y de animales de lo que jamás ese pendejete podría imaginar ni aprender en toda su vida, pues mi pequeño ha crecido rodeado de animales, libros, curiosidad y respuestas inteligentes, lo que le ha dado un aprendizaje también inteligente desde que tiene uso de razón y una gran decisión personal de respeto por la vida y la dignidad, tanto de personas como de animales y plantas.

Mientras todo esto sucedía en segundos, uno de los estudiantes continuaba sacando del agua a un Hypostomus plecostomus para asfixiarlo con el pretexto de demostrar a los pequeños niños cuanto aguantaba fuera del agua, y de esta forma tener un público atento para alimentar su sadismo y justificar la tortura. Por supuesto este adolescente aberrante también dependía de la mancuerna de otro adolescente aberrante, que era su compañero de exposición.

Sin chistar más y pasando por alto la afrenta a mi hijo,  le pregunté decentemente al babosete estudiante de secundaria, falso expositor de ciencias y maltratador de animales si no creía que ya los había hecho sufrir demasiado, invitándolo cordialmente a dejarlos en la pecera. 

La respuesta y la actitud  del estudiante me dejaron mudo, pues recibí un irrespetuoso y socarrón  “Noop”  al tiempo en que el estudiante con cínica sonrisa retadora  continuaba con el pez en la mano para asfixiarlo mientras su estúpido compañero seguía burlándose ya no supe si de mí, de mi hijo, de los niños presentes o del pez, pues confieso que mi cabeza se nubló por un instante y por ella pasó fugazmente la maravillosa fantasía de aplastar uno contra el otro  los inservibles cráneos de los idiotas estudiantes de secundaria que se habían mofado de mi hijo, de mí y de los otros inocentes pequeños  y que al mismo tiempo maltrataban a esos indefensos animales.

Sin embargo, mi razón se  impuso al deseo justificado de partirles la madre (pues ya están en tamaño y edad de merecer)   y respetuosamente acaté las normas escolares que impiden a un padre de familia llamar la atención y mucho menos ponerle una mano encima dentro de las instalaciones a cualquier alumno que no sea su propio hijo (lo cual me parece muy sano y correcto para evitar injusticias, vendettas, violencia o conflictos mayores), motivo por el cual me dirigí inmediatamente a un directivo para que pusiera punto final a las acciones de tortura de estos dos poco hombres y futuros psicópatas egresados de tan loable institución.

Convoqué a dos maestras pero ninguna se prestó a llamarles la atención, pues increíblemente no tienen autorizado al parecer corregir a ningún alumno que no sea de su grado escolar y tienen miedo de comprar problemas que no consideran suyos, denigrando ante mí su imagen de maestras a simples sirvientas de la instrucción.  Me dirigí entonces al único director que encontré, que era de la educación primaria.

Mientras caminábamos hacia los estudiantes maltratadores de animales, expliqué al directivo los motivos por los que había acudido a él. Al acercarnos, el Director me pidió que me mantuviera a distancia y al margen de la plática y me impidió expresar una sola palabra frente a los estudiantes, asegurándome que él se encargaría del asunto. Los estudiantes negaron. Yo los encaré con la verdad frente al Director y el Director me pidió callar y alejarme. No quería la intervención de un padre de familia en asuntos del fuero escolar. Yo callé, observé, escuché, y asombrado e impotente me quedé.

A los estudiantes se les preguntó si los peces eran de ellos y solo se les “moralizó” recordándoles que en Biología se les enseña a respetar la vida. Como los peces eran de ellos, no hubo decomiso, no hubo castigo, no hubo explicación al afectado ni al quejoso,  no se salvaguardó la vida y la integridad de los animales, todo quedó en casa y aquí, no pasó nada. Desde luego, cuando el Director se dio la vuelta, los estudiantes se quitaron el disfraz de mustios, me miraron con una sonrisa sarnosa, se burlaron y continuaron haciendo lo que mejor sabían hacer, joder a los animales.

Me extrañó mucho la ligereza con la que el Director manejó la situación, más aún cuando considero que es un hombre bueno, gentil, respetuoso y honesto, y más aún todavía cuando él mismo fue víctima hace menos de año y medio de un sádico que por asaltarlo le metió un balazo en la cabeza para arrebatarle una cartera,  por lo que su vida pendió de un hilo durante varios meses que estuvo en estado de gravedad. Tal vez no supuso en ese momento que muchos de estos jóvenes torturadores de animales, comienzan así y terminan por insensibilizarse incluso por el respeto a las vidas humanas y se convierten en psicópatas de alta peligrosidad. Tal vez fue eso. No lo consideró así. Yo sí. Él no.

De cualquier forma, previendo que mi hijo continuaría en la escuela por lo menos hasta finalizar su grado escolar, y tomando en cuenta que es un pequeño noble de siete años y que comparte el patio y las instalaciones con otros muchos estudiantes de varios grados incluido ese par de bichos repugnantes de secundaria, no me quedó más remedio que acatar, callar y retirarme sin quitarles por la fuerza a los animales, sabiendo que cualquier acción mía podría repercutir contra mi pequeño hijo cuando yo no estuviera presente. 

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Mientras los padres y maestros sigan transmitiendo a los niños sentimientos de ASCO, REPULSIÓN y MIEDO, el mundo seguirá siendo de COBARDES, INTOLERANTES y ASQUEROSOS. Mi hijo ADMIRA, RESPETA y AMA. Juan Carlos Poó

Me pregunté entonces lo mismo que me pregunto ahora sobre los empleados de MASKOTA:

¿Acaso nadie se había dado cuenta de la calaña de estas basuras? ¿Sus padres, profesores, familiares, amigos, vecinos, compañeros de escuela, conocidos… nadie?

¿Cuáles fueron los procesos de selección e instrucción de la escuela y del profesor en turno  con tantos años de experiencia, como para permitir a dos babosos  ignorantes en ciencias y especies  y evidentes torturadores de animales trabajar con animales, en mancuerna como expositores de biología con el riesgo también de corromper la mente de tantos niños pequeños invitándolos a la tortura? ¿Cómo permitir que denigren la curiosidad de los menores mofándose de sus preguntas sin que nadie haga nada? ¿Cómo es posible que no se hubiesen percatado anteriormente de sus tendencias?  ¿Dónde está esa supervisión que obliga la enseñanza? ¿Dónde están los supervisores/profesores  que obliga la seriedad de un evento escolar  como ese? ¿Dónde están las leyes escolares? ¿Dónde está el escarmiento? ¿Dónde están los profesores? ¿Dónde los padres? ¿Cómo es posible que haya madres como la que estaba al lado? ¿Cómo es posible que aún ya sabiéndolo, se les permita continuar?

Esta anécdota definitivamente me hizo recapitular sobre la institución educativa, así como las manos  y condiciones en las que debo depositar la confianza para el desarrollo escolar y la instrucción externa de mi hijo, pero fuera de lo personal, veamos las cosas con objetividad.

Nuestra sociedad carece por completo de una cultura ya no digamos de protección, sino primordialmente de respeto por la vida de los animales. No existe conciencia, ni principio ni educación enfocada a ello. Cuando se ejerce es de manera particular pero no se estimula ni se exige de forma general como comportamiento de bienestar social ni se rige por la legalidad. Las leyes de protección a los animales son muy blandas, flexibles y se interpretan de diferentes formas. Tienen enormes huecos. El respeto por la vida de los animales no es una prioridad en nuestro país. Porque su respeto no genera economía para los grandes intereses.

Nuestros gobiernos, locales, estatales y federales, no tienen interés en ello y por eso no hacen nada por ello. La tan mentada, presumida y lambisconeada Reforma Educativa no lo contempla de la misma forma que seguramente tampoco contempla la educación. La actual instrucción escolar tampoco.

ranaVamos, existen aún escuelas que exigen destazar y matar animales para obtener el pase de una asignatura, -las famosas y salvajemente retrógradas vivisecciones en los laboratorios de Biología- que se les exigen, repito, EXIGEN en muchas instituciones,  a estudiantes de educación secundaria y a quienes estas no les sirven para nada más que para motivar, en los más insanos y con tendencias violentas o destructivas, el deseo ferviente de destrozar animales por curiosidad, placer, entretenimiento  o diversión, colaborando así algunas instituciones “educativas”  y profesores al desarrollo de personalidades criminales  tan miserables y detestables como las de los jóvenes a los que me he referido en este artículo.

Hoy, lo afirmo, uno de los problemas que enfrenta la educación es que los maestros les tienen más miedo a los estudiantes y a los padres de estos, que el respeto que los estudiantes y los padres les debieran brindar  a los profesores y a las instituciones. A los alumnos no se les puede corregir más allá de lo que dictan las reglas de la SEP. Los estudiantes son intocables. Porque los estudiantes son materia prima y una gran fuente de ingresos para las escuelas particulares y una gran masa moldeable para las ideologías convenientes.

Tratándose del respeto por la vida y el medio ambiente existe un desequilibrio enorme por tantos huecos en la educación. Porque a muchísimos profesores no les interesa enseñar más de lo que les dictan sus paradigmas aprendidos en la normal. Porque lo que los directivos quieren es hacer su trabajo y no más que eso. Porque ni maestros ni directivos  se involucran sentimental ni emocionalmente con las necesidades de los estudiantes. Porque les da miedo hacerlo. Porque les dan miedo los reclamos y las demandas. Porque a los  propietarios de las escuelas solo les interesa el dinero, llenar aulas y vender alimentos chatarra en sus tiendas internas, eventos especiales, , uniformes y libros. Y en las escuelas de Gobierno los estudiantes son otro tipo de mercancía.

Por eso los grupos y las escuelas aceptan un desequilibrio multicultural tan grande en la que conviven los que tienen grandes valores  inyectados desde la familia junto con quienes carecen de ellos, de normas de respeto social, familiar y ambiental. Y a muchas escuelas eso les tiene sin cuidado. No les interesa el equilibrio ni la armonía individual, solo cumplir objetivos comunes de calendario e instrucción. Por eso, de igual forma que existen excelentes profesores de ambos sexos que van más allá de los maltrato 2libros de texto, sensibles y empáticos con sus alumnos tanto como con la vida y el medio ambiente, que ayudan, se involucran  y apoyan a los niños al rescate de una paloma herida o de una oruga que perdió el rumbo, existen también los otros, los mediocres, los inseguros,  que les enseñan a los pequeños a pisar todo aquello que vuele o se arrastre en el salón de clases o en el patio,  dígase abejas, hormigas, arañas o mariposas nocturnas. ¿Quién los controla? ¿Quién los ve? ¿El sistema?

Otro caso

ChristopherComo sé que en México no tenemos memoria excepto para idioteces como las supuestas pendejadas del pobre “Piojo” Herrera en el futbol, les recordaré  también el caso de Cristopher Márquez, el pequeño de 6 años que fue asesinado por cinco adolescentes (dos mujeres de 13 años, dos varones de 15 y un menor de 11) en la colonia Laderas de San Guillermo, en Chihuahua   mientras presuntamente jugaban al secuestro. Lo ataron de pies y manos, lo golpearon con un palo espinoso, le lanzaron piedras al rostro y lo sofocaron con un palo en el cuello. Una vez muerto, cavaron un hoyo, lo aventaron boca abajo y una de las adolescentes lo apuñaló repetidamente por la espalda. Taparon el cuerpo con maleza y colocaron un animal muerto sobre la superficie para no llamar la atención. No fue uno, fueron 5  pinches jovencitos que en sociedad torturaron y mataron a un pequeñito indefenso (tal vez actuaron unos más que otros).

Se identificaron dañando y ejerciendo el mal, como los de MASKOTA, como los del perrito callejero, como los de la escuela. Se identificaron como lo hacen también en otras cosas ciertos empresarios, ciertas autoridades, ciertos legisladores, ciertos gobernantes, ciertos representantes ciudadanos, ciertos defensores de derechos humanos  y como ciertas asociaciones protectoras de animales como Comité Pro-Animal de Lolita Ayala, que se presentan ante la sociedad como rescatistas de animales de calle pero una vez arriba de las camionetas los matan (sin importar si son cachorros, jóvenes, sanos e indefensos con posibilidades de un hogar)  mientras se curan en salud al pedir donativos mediante campañas como “Un huesito de ayuda” para realizar acciones de esterilización o participar en eventos de adopción asociando sus dignos nombres a los de traficantes y maltratadores de animales. Una actitud maquiavélica de  justificar el fin a través de los medios permitiéndose así excusar el mal para que prevalezca el bien. Matar para evitar más vida, no para aliviar sufrimientos. Matar a unos y alimentar a otros. Seleccionar quien vive y quien muere. Pactar con quien daña a miles para proteger a cientos ¿No es absurdo? ¿Por qué si piensan que  la verdad de sus actividades no es mala, no la dan a conocer a la sociedad a través de su página o en los materiales promocionales de su campaña permanente, la del “Huesito de ayuda”? ¿Será porque no es tan buena la verdad? ¿Cuántas verdades así desconocemos? ¿Con cuántas así nos quedamos, o nos volteamos para otro lado? ¿Cuántas verdades así queremos? ¿Cuántas así defendemos?

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El caso de Cristopher Márquez es un ejemplo de un daño colateral más del desinterés por interés, para quien no me siga, me refiero al desinterés en los daños por el interés propio. Un gran ejemplo de la descomposición social y la corresponsabilidad del Gobierno que no se ha dignado a presentar exigencias y claras estrategias para erradicar y controlar el abuso y la violencia ejercida por jóvenes y menores de edad quienes sin importar sus acciones, en la mayoría de los casos quedan impunes.

Los niños como  Cristopher Márquez no deberían jamás ser víctimas. Ninguna persona debería serlo. Pero los animales tampoco  deben ser víctimas de las atrocidades humanas. Por criterio, por compasión, por respeto, por ley y por conveniencia, NO PODEMOS NI DEBEMOS tolerar conductas como estas. Los ciudadanos necesitamos creer en un estado de legalidad y justicia. Necesitamos tenerlo. Debemos EXIGIRLO. No es posible que estos sádicos delincuentes sigan en las calles con tranquilidad, esperando una próxima víctima de sus abusos gracias a nuestra ceguera y a la invalidez y sordera de las autoridades. No es posible que se les permita la libertad. No es posible que se les proteja a ellos y no a sus futuras víctimas.

Es INACEPTABLE.

Los asesinos de personas y delincuentes violentos tienen como factor común el haberse iniciado en conductas violentas con animales; estos jóvenes REPRESENTAN UNA AMENAZA PARA LA SOCIEDAD y exigimos sean retirados de ella. En cárceles o en tumbas. No importa.

violencia

Al quedar sin castigo severo, se motivan a otros cabrones para realizar acciones similares como las que abundan en este país tan lleno de leyes pero carente de juicio, criterio y justicia.

Tolerar este tipo de actos, tanto el maltrato a los animales como su presuntuosa difusión a través de medios electrónicos, es contravenir la cordura y la decencia; es contrariar la opinión pública y es permitir la proliferación de criminales que ponen en riesgo a esta  sociedad cada vez más caótica y podrida gracias al exceso de tolerancia, corrupción y falta de huevos que las autoridades y los legisladores  han mostrado hasta ahora.

Por ello, me uno plenamente a la difusión de este caso por todos los medios que me sean posibles y hasta que la ley y los responsables de hacerla cumplir tomen y determinen las acciones y sanciones al respecto. Dejen de hacerse pendejos, porque en esta sociedad vivo yo y también mis hijos y muchos como yo que ya estamos hartos de tanta impunidad y de tanto sufrimiento ejercido vilmente contra los animales por seres despreciables.

Finalmente, pregunto  a las “autoridades” y funcionarios públicos:

¿Serán acaso sus cómplices quienes les permiten la libertad? ¿Al estar en libertad, estos perversos repetirán sus acciones de sadismo con otros seres inocentes o se convertirán por milagro en santos? ¿Llevarán sus acciones de tortura y asesinato al nivel de practicarlo con el ser humano? ¿Esta libertad que les dan alcanzará a sus cómplices libertarios, a los que hacen y no hacen las leyes, a los abogados y jueces que les ayudan a quedar impunes, a los que se voltean para otro lado? ¿Los hijos de quién sufrirán? ¿Acaso en un infortunado efecto mariposa sufrirán las acciones de estos individuos los hijos de algún legislador, de algún juez, de algún profesor, de algún empresario o abogado o de alguien que en su momento y pudiendo hacerlo no haya hecho algo al respecto para proteger al mundo de estas basuras? ¿Junto a quién comparten clases sus hijos? ¿Quién puede ser el que un día les de la cuchillada por robarles unas monedas? ¿Quién será el secuestrador de la siguiente generación?¿Quién violará a alguna pequeña niña?

Si nunca se hacen esas preguntas, sigan protegiendo la integridad de estas lacras escudándolos en su edad o supuesta pero no real ignorancia de sus actos; siga la ley excusándolos por ser adolescentes o niños.

LOS TORTURADORES DE ANIMALES NO SOLO SON SON SERES MALVADOS… TAMBIÉN SON EXTREMADAMENTE PELIGROSOS PARA LA SOCIEDAD. Los ciudadanos decentes y honrados preferimos proteger a nuestros hijos y exigimos que este tipo de personas, sin importar su edad, desaparezcan de las calles. Hoy, fueron  indefensos animales. Mañana, puede ser el indefenso hijo de alguien, incluso el de alguno o varios de ustedes.

Pensemos en el gobierno,  las autoridades, los políticos, algunos “legítimos” empresarios, la mayoría de los  criadores  y desde luego  la gran mayoría de los legisladores. Si aún no estamos convencidos de que son los verdaderos cómplices del tráfico legal e ilegal de animales que provoca el gran sufrimiento de estos seres diariamente en los mercados y establecimientos “autorizados”  así también los cómplices como la tortura que se ejerce a los toros y caballos en las plazas para divertir a cierta gente – entre cientos de situaciones de abuso hacia los animales- reitero, si aún no estamos convencidos de su complicidad,  entonces deberemos preguntarnos:

¿Por qué lo permiten?

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El sufrimiento de un animal por DESPRECIO, PLACER o CODICIA, agrede el sentir de millones de personas. Así, quien refugiado en investiduras PROMUEVA, TOLERE o AVALE la TORTURA y MUERTE de un animal, estará agraviando la integridad de millones de hombres y mujeres. Jamás será visto como buen líder, y se le considerará TIRANO y ENEMIGO PÚBLICO. Juan Carlos Poó.

Apreciables legisladores, autoridades y cómplices  valemadristas: El Karma es un simple rebote. No es magia. Es ciencia. Recuérdenlo siempre.

Las personas sanas mental, social y moralmente,  debemos EXIGIR CERO TOLERANCIA AL ABUSO Y MALTRATO CONTRA LOS ANIMALES. No hacerlo, es simplemente, SER CÓMPLICE.

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violencia 2

Teléfonos para denunciar en la Ciudad de México

teléfonos

MUY IMPORTANTE: Me han hecho la observación  de que el primer teléfono que aparece en la imagen anterior (Emergencias Animales 5640-9346) pertenece a Comité Pro Animal  de Lolita Ayala, por lo que sugiero no tomarlo en cuenta para rescates o reportes de abuso, pues cualquier animal que “rescatan” es sacrificado en el momento de subirlo a sus unidades, sin excepción de edad, tamaño, raza o condiciones de salud. Decidí poner este mensaje de alerta en lugar de suplir la imagen porque es de vital -literalmente vital- importancia, que conozcan como funciona dicha asociación. De otra manera, la imagen podrían verla en otros medios sin percatarse de la situación.

telefonos 3teléfonos 2Responsable del Artículo / Juan Carlos Poó

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Una respuesta a “Tortura de ANIMALES. Autoridades CÓMPLICES.

  1. Me quede fría, como tratando de comprender no sólo el contexto y el panorama general que ofrece la nota, viendo a todos lados las notas más frecuentes y recurrentes de violencia a todo aquel que es débil sea humano o no humano, quizá, para una gran mancha social, en dado caso que leyeran completo el texto, se ofuscara con las simplezas del lenguaje, cómo ocultando lo trascendente del escrito: la violencia y el sadismo, pienso que el sentido de autocrítica y de responsabilidad social, es muy poco o nulo cuando se leen temas como este, las personas tienden a separar ideas y hechos, emitiendo juicios tan usados y cansados, cuando todo en el planeta esta unido, todo es parte de todo y todos somos parte de todo, ante ello, la condena básica de que miles de personas sufren hambre, miseria, y dolor, cierto, pero también los grandes líderes y sobre quienes pesan las políticas públicas forman parte de esos sádicos y psicópatas, que fueron niño y jóvenes alguna vez, y quizá unos que pensaron que sus conductas estaban bien, que piensan solo en sus beneficios y no en los de las personas que lo requieren, en tanto, hablar de la defensa de los animales o del medio ambiente, resulta agotador y, parece, hasta impráctico. Confió en que estamos educando una nueva generación de niñas y niños más empáticos y sensibles al dolor humano y al dolor de lo no humanos. Y quizá el día en que la violencia más mínima no sea entendida como normal, entonces, quizá entonces, otro resultado, mientras a seguir trabajando en la educación y formación de valores y civismo.

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