Protectores de Animales intolerantes.

7 de Junio de 2013

   El día de ayer entré a mi red de facebook y buscando los correos que había recibido, pasé por la página de inicio, esa en la que aparecen los estados de las cuentas que están adscritas a la mía y en la que se aprecian las más recientes publicaciones.

   En uno de esos momentos de ocio me puse a revisar los estados que se habían publicado, y llamó especialmente mi atención uno de ellos que tal vez por su intrascendencia y falta de interés público general, como es casi la mayoría de lo que publicamos -y me incluyo- los usuarios de esta red, paradójicamente logro trascender en mi cabeza. Se trataba de la satanización y ridiculización pública de una persona que siendo protectora de animales, solicitó la ayuda de otros miembros de la misma comunidad para colocar unos cachorros de perro en adopción, ofreciendo la esterilización de los mismos mediante una promesa escrita al adoptante una vez que la adopción haya sido realizada.

   Las críticas por tal atrevimiento no se hicieron esperar y hubo desde regaños hasta rabietas e insultos por osar siquiera intentar colocar a un animal en adopción sin previa esterilización. No fue una voz sino más de treinta las que se levantaron a calumniar y repudiar “tal absurda acción de tan poco profesionalismo, tan poca ética y tan poca moral” no porque así lo hayan expresado literalmente sino porque así lo dieron a entender, pues según sus propias reglas, las de los protectores –más bien protectoras- quejosas, establecidas en quien sabe qué documento o donde o qué ley, “ningún animal puede ser colocado en adopción sin previa esterilización” pues según entendí todas las que firman y comentan indignadas, todas ellas, nunca promueven ni entregan animales que no estén esterilizados, ni lo han hecho ni lo harán, y al decir nunca, es “NUNCA”.

   ¿Seguras?¿Nunca comenzaron su labor aprendiendo? ¿Nunca cometieron errores?¿Nunca han entregado un animal sin esterilizar? ¿Nunca han ofrecido un animal sin esterilizar porque el tiempo apremia y las circunstancias no han sido tan favorables? ¿Siempre han tenido dinero para pagar la esterilización de los que se les ponen enfrente? ¿Siempre alguien les ha tendido la mano? ¿Siempre han sabido dónde esterilizar gratuitamente? ¿Siempre han sido perfectas? ¿Siempre han sabido qué es lo correcto? ¿Siempre han sido super profesionales? ¿Consideran su labor con los animales y en pro del beneficio de estos una profesión, un trabajo, una ciencia perfecta? ¿Nunca han dejado un animal en manos equivocadas?¿Nunca han prometido algo? ¿Nunca se les ha muerto algún animal al esterilizarlo sin previos estudios clínicos? ¿Nunca un cachorro? ¿Siempre han cumplido? ¿Nunca han dicho…”por favor ayúdenme, estoy desesperada”? ¿Nunca han hecho que otros paguen por facturas ajenas, por sus propias facturas, por los animales que recogen de la calle? ¿Siempre han sido auto suficientes?

   Según entendí, la persona en cuestión ofrecía en adopción pequeños cachorros. Según creo, eso no es malo ni aquí ni en ningún lado. No los ofrece en pedazos, ni los tortura, ni los cría para lucrar con ellos, ni los ofrece como alimento para chinos. Les está buscando un hogar. Esterilizados o no, NECESITAN UN HOGAR. Me surgen otras tres preguntas: Yo tengo hogar y no estoy esterilizado aún. ¿Alguien de ustedes lo está? ¿Alguno o alguna de ustedes se tuvo que hacer la OVH  o la castración para conseguir un hogar? ¿Es condicionante para un animal estar esterilizado para brindarle una oportunidad? Según mis estándares la respuesta es NO.

   Si bien es humana y socialmente correcto e ideal entregar a los animales esterilizados para evitar su excesiva reproducción y prevenir el abandono y la desgracia de nuevas generaciones de estos -que aún no existen-, también habría que analizar lo que opinarían -si opinaran- los animales por ser invadidos, vejados y violados quirúrgicamente sin su previo consentimiento -con lo cual no quiere decir que yo esté en contra de la prevención-y también lo sería -me refiero a lo correcto-, analizar las circunstancias de cada quien y en su caso, más que satanizar, orientar. Esa es la verdadera respuesta que se requiere de los protectores: LA UNIÓN por una causa en común. Si lo está haciendo incorrectamente, ¿por qué mofarse de su buena intención? ¿porqué ridiculizarla en las redes sociales incluso como alguien que escribe “haber” en lugar de “a ver”, o como alguien “ambivalente” cuando tampoco quien lo emplea entiende el término de esa palabra, incluso deseándole “que el destino le de una lección”. Vaya, lo leí y sentí pena por la pobre mujer a quien ni conozco ni defiendo pues desconozco si en algún escrito privado o público insultó a alguien con tanta rabia y sorna como las respuestas que leí.

   Específicamente me quedan en cuestión unos “tal vez” que me gustaría, respetuosamente, compartir con ustedes con la finalidad de que en ellos encuentren –tal vez, como primer “tal vez”- un poco de humildad y humanidad que permita y ayude a otros a encontrar un camino tan profesional como seguramente lo han encontrado la mayoría de ustedes quienes escriben.

   Les dejo mis “tal vez” por si tal vez alguien quiere repasarlos:

   Tal vez existe un motivo personal que va más allá de la no esterilización para lanzarse con todo en contra de la protectora mencionada. Tal vez no se deban tomar las cosas como personales cuando involucran a una comunidad que supuestamente actúa por un fin común. Tal vez si compartiéramos experiencias con otros protectores podrían hacer mejor su labor. Tal vez si los protectores no sintieran que lo que hacen es un trabajo,una profesión o una ciencia, comprenderían que es una vocación donde todos tienen derecho a participar y no solo una “elite” de “profesionales perfectos”.

   Tal vez si no lo hicieran con ese sentimiento egoísta, solitario, sucio, aislado y personal sino como una labor altruista que de manera colectiva se vuelva más generosa, las cosas resultarían mejor. Tal vez si sintiéramos tanta compasión por los seres humanos que intentan algo bueno como la que sentimos por los animales, entenderíamos mejor a ambos. Tal vez si fuésemos igual de generosos y amables con las personas como con los animales, encontraríamos mejores resultados.

   Tal vez si perdonáramos los errores de los demás acordándonos de los propios, no seríamos tan desagradablemente buenos y perfectos. Tal vez si agradeciéramos que cada día existan más personas interesadas en ayudar a los animales las motivaríamos en lugar de tratar de desalentarlas. Tal vez si dejáramos de ser o sentirnos tan protagonistas del que consideramos “nuestro heroísmo particular” podríamos compartir una labor de manera honesta y no de forma arrogante. Tal vez si dejáramos de sentirnos superiores  a los demás podríamos encontrar la armonía que tanto buscamos y tener y sentir más empatía y menos antipatía con lo bueno que hacen los demás, o con lo bueno que intentan hacer.

   Tal vez  si nos diéramos cuenta que hoy las redes sociales pueden unir lo que antes de que existieran estaba completamente desunido, trataríamos de emplearlas mejor. Tal vez si desquitáramos nuestra frustración por tanto abandono y desamparo de animales contra los irresponsables e indolentes que abandonan y maltratan y no contra quienes pretenden ayudar, tal vez y solo tal vez, podríamos ser más justos. Tal vez si nos diéramos un respiro ante tanta desgracia animal y nos percatáramos que para continuar la labor correctamente se requiere tener la mente sana, el cuerpo fuerte y el corazón fresco, podríamos respirar mejor.

  Tal vez si motiváramos a los adoptantes a realizar la esterilización y no darles todo en charola de plata, lograríamos más adoptantes responsables y menos presiones y condicionantes para el protector. Tal vez si estuviésemos conscientes de que  un adoptante puede fallar en cualquier caso, sabríamos que un protector también puede fallar al no detectarlo, lo que nos convertiría a todos en simples y sencillos seres humanos bajándonos de nuestro pedestal de mesiánicos salvadores del reino animal.

   Tal vez si creyéramos más en las promesas, estas se generarían en hechos. Tal vez si ayudáramos a las personas a cumplir sus promesas en vez de asfixiarlas llamándolas mentirosas, estas saldrían adelante y cumplirían lo pactado. Tal vez si las palabras nos sirvieran para expresar sentimientos agradables y no injurias, podríamos todos explicarnos y entendernos mejor.

   O tal vez sean inherentes al ser humano la intolerancia y la falta de entendimiento mismas que inquebrantablemente lo hacen beligerante en cualquier evento de cualquier naturaleza, incluso los que considera loables. En un mundo más perfecto, tal vez no reciba por este escrito tantos reclamos por meterme en lo que no me importa “ni deba interesarme”, como los que tal vez obtendré. O tal vez el asunto no merezca la importancia de ahondar tanto en su contenido.

  Ustedes decidirán. Tal vez sirva, tal vez no. Tal vez.

Juan Carlos Poó Arenas