No hay quien frene las campañas publicitarias que promueven la velocidad.

Por Juan Carlos Poó Arenas / Junio 2013./ Actualizado 29 de julio 2015.

   Este artículo fue redactado y enviado a la red desde mi celular última generación mientras conducía mi automóvil nuevo de 450 caballos de fuerza en medio de una manifestación y bajo una torrencial lluvia a una velocidad de 180 km por hora a través de los sinuosos senderos de las calles más céntricas de la ciudad de México –tal como lo vi en la tele-,  experimentando así la gran sensación de poder y seguridad que me brindan mis llantas CONTINENTAL.

    Porque día a día los productos como tú me recuerdan que soy un triunfador. Gracias por existir y mejorar mi calidad de vida.

   Es verdaderamente  increíble que la manera de hacer publicidad para vender automóviles o refacciones automotrices, haya evolucionado tan poco después de tantos años de seguir empleando la misma obsoleta fórmula carente de creatividad -y tan inquietante y peligrosa para una sociedad que exige respeto a las normas de seguridad vial-. Y solo con la finalidad de promover los productos pertenecientes a esta industria sin importar las consecuencias de su comunicación.

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   Tal es el caso de la presente   campaña publicitaria de llantas CONTINENTAL -que como en el 99% de los casos de campañas publicitarias para autos-, sigue apelando al  cliché de la seguridad que brindan sus productos mientras paradójica y contradictoriamente promueve el exceso de velocidad en zonas urbanas o rurales, olvidando por supuesto los principios de toda ética de responsabilidad social que debería dictar a los directivos, creativos,  mercadólogos  y ejecutivos tanto de la agencia publicitaria como de la empresa anunciante, un mayor respeto a su profesión –al exigir propuestas frescas, ingeniosas y modernas, lo cual no estaría peleado con las ventas, en lugar de generar estrategias mediocres y con alto contenido de cinismo y falsedad-, pero sobre todo un respeto por la comunidad que no necesita más muertes ocasionadas por el exceso de velocidad.

   Parece intrascendente hablar de este tema y verdaderamente lo es, pues campañas van y campañas vienen mientras existen temas sociales unos de aparente y otros de evidente mayor  relevancia que una simple campaña publicitaria. En realidad, tal vez a nadie interesa, como tampoco desafortunadamente interesan esos temas de mayor relevancia.

Desde luego una sociedad acostumbrada a las mentiras -que desde que nace hasta que muere es manipulada con la desinformación y con los mensajes de alto contenido tóxico-, no prestará nunca atención a esto.  Sin embargo, aunque los mensajes de las campañas publicitarias son efímeros y en muchos casos locales, su trascendencia estriba precisamente en su aparente irrelevancia. Los anuncios desaparecen de los medios masivos después de un tiempo de exposición determinado,  pero en el caso de campañas cuyo tiempo, alcance y  frecuencia  hayan sido suficientes y estratégicos, la idea se implanta en la mente del consumidor potencial generando nuevos pensamientos a tal grado que siempre asociará la velocidad segura con seguridad en la velocidad, que no es lo mismo,  por seguir con este mismo ejemplo.

*México ocupa el séptimo lugar a nivel mundial en muertes por accidentes viales, con 24 mil decesos anuales.  Fuente Notimex, 11 de mayo de 2011.

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   Según datos proporcionados por Osiel Cruz, Director General de la revista T21, Columnista especializado en transporte y logística, el 18/04/2013 (fuente (http://t21.com.mx/opinion/bitacora/2013/04/18/accidentes-viales-primera-causa-muerte),  el número de 24 mil muertes al año es contundente. México tiene un problema de salud pública en los accidentes viales. El dato es mayor al número de muertes que al año se ha cobrado la guerra contra el narcotráfico.

   En la administración pasada del ex presidente Felipe Calderón se estima que poco más de 60 mil personas murieron como consecuencia del combate al narcotráfico. En ese mismo lapso de tiempo, unos 140 mil mexicanos perdieron la vida en las carreteras del país, generando daños económicos importantes.

   No obstante este dato, México no ha tomado acciones contundentes para disminuir el impacto de las muertes por accidentes viales. De acuerdo con el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (Conapra), ni siquiera la estadística es confiable, debido a que las cifras oficiales minimizan el problema, pues no todos los eventos se contabilizan como tal. Por ejemplo, si un pasajero involucrado en un accidente vial muere días después del percance a causa de un problema fisiológico derivado del evento, en el acta de defunción se asienta que la causa de muerte fue otro problema y no el accidente vial, lo cual dificulta una estadística precisa.

   Como en casi todo el mundo, la mayoría de los accidentes se deben al factor humano, por exceso de velocidad, por conducción bajo efectos del alcohol, el sueño y la fatiga y las distracciones al conducir”.

    De acuerdo a la misma fuente, “Pisar de más el acelerador es la principal causa de los accidentes viales en México, según un estudio realizado por el sector asegurador a través del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) con base a 500 investigaciones de siniestros automovilísticos.

El exceso de velocidad, por encima de las condiciones del entorno y las de las unidades automotrices es el principal responsable de los accidentes.

Durante la presentación del informe, el director general de CESVI México, Ángel Martínez, señaló que tras el análisis de cada accidente se determinó cuál es el factor principal que los origina, siendo el factor humano el principal, con el 80% de los casos, seguido del entorno y el vehículo.

Martínez informó que dicho estudio fue el resultado de una muestra hecha con 500 investigaciones de accidentes de compañías de seguros y fue elaborado por peritos en accidentes de tránsito de CESVI MÉXICO en toda la República Mexicana”.

   A mi parecer son muchas muertes, sin contar con las lesiones y las discapacidades por accidente de tránsito en el territorio mexicano.

    No obstante, nadie frena las campañas publicitarias que promueven la velocidad entre los jóvenes. No existe censura por parte de las dependencias correspondientes, ni autocensura por parte de los anunciantes o agencias de publicidad que, como buenas prostitutas acceden a brindar satisfacción garantizada a sus clientes con la finalidad de obtener ganancias a través del cinismo profesionalizado en la mentira recurrente; no existen normas, ni códigos. No existe ni siquiera interés del consumidor por obtener un trato más respetuoso y digno mediante la exigencia de información de los valores reales de un producto y no los de una promesa básica que al final de cuentas más que seguridad, los llevará a las puertas de la inseguridad.

 Es por ello que campañas como la de CONTINENTAL afirman -en contenidos que más parecen elaborados por estudiantes  que por copys o creativos profesionales-, una sarta de promesas infundadas sostenidas en retórica demagógica publicitaria, –  en textos y afirmaciones imbéciles y desgastados como este:

 “ Para las condiciones más difíciles de manejo, México es nuestra pista de pruebas. CONTINENTAL.”

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   En textos como este, el oyente puede inferir que se trata de simplemente condiciones de manejo, lo que nos deja en claro un mal camino. México está lleno de malos caminos. México es ideal para condiciones de manejo difícil. Es un simple silogismo visto desde ese punto de vista.

   Sin embargo, al agregar sonidos ambientales y visuales en donde se induce la velocidad, el mensaje cambia, invitando al espectador a probar la velocidad. Basta mirar el anuncio. Nada nuevo. Se prueba, se induce, se aprueba.

   Por demás está mencionar que como creativo publicitario con años de experiencia estratégica ya no  me indigna la mediocridad de los mensajes publicitarios ni su fórmula refrita. Lo que verdaderamente es lamentable se refleja en la carencia de compromiso social de marcas que como esta y miles más, presumen sus aportaciones sociales a través de sus páginas web, panfletos, boletines y propagandas, y como miles de marcas, lo único que hacen a través de sus mensajes es  colaborar con el deterioro de una sociedad cada vez más manipulada y enajenada a los caprichos de un sistema que se ostenta como ideal.

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