1996. TAMPAX. Una experiencia publicitaria de Juan Carlos Poó Arenas.

Del ANECDOTARIO de Juan Carlos Poó Arenas

21 de septiembre de 2016 / Ciudad de México

varias010-baja-4-encuadre-2-10x10cm                  Esta foto fue tomada cuando hacíamos una sesión fotográfica y grabábamos un comercial  para TAMPAX, allá en 1996. Aparecemos  a la derecha Jorge Eduardo García -Director de Mercadotecnia-, al centro Samara Garduño -una de las modelos-, en inferior derecha la maquillista (no recuerdo su nombre) y yo (tampoco recuerdo mi nombre) en  la parte superior izquierda.

     Para 1996 (hace solo 20 años), como Director Creativo llevé la publicidad de TAMPAX en México, para la Agencia Imagia Creativa, encargada de manejar la publicidad, mercadotecnia, demostración y ventas de esta marca. No fue nada fácil, asumiendo que en aquellos días los tabús y mojigaterías sociales aunadas a las políticas cuadradas de la marca,  impedían un desenvolvimiento creativo personal en pos de lo vanguardista y propositivo, a su vez encaminado a nuevos y más abiertos enfoques. Por ello, toda la publicidad debía estar basada en la propia experiencia de la marca que caía una y otra vez en la sobriedad, los estereotipos ya aceptados y dirigidos a una aparente sociedad conservadora y las paráfrasis de textos e ideas tan rebuscados como redundantes, vacíos y ambiguos, que caían una y otra vez en no llamar a las cosas por su nombre y nos obligaban a emplear eufemismos absurdos. Así, a la sangre le teníamos que decir “flujo”; a la menstruación “esos días”; a la vagina “parte íntima”. Y para decir que al usarlos no se perdía la virginidad, debíamos limitarnos a decir “no pasa nada”.

Así pues, como buen creativo irreverente a ideas viejas y mentalidades cuadradas, mi intención era –y sigue siendo-  romper las reglas. Sin embargo, con TAMPAX en 1996 fue imposible romperlas y solo pudimos hacer lo mismo que el producto… contenerlas,  pues la publicidad de tampones debía ser tan discreta como el empleo de los mismos. Desde luego, la palabra “regla”, también estaba prohibida.

 Así, mientras a mí me hubiese gustado hacer anuncios atrevidos durante esos días del mes tuve que contener muchas ideas para hacer que nuestros clientes sintieran como que no pasa nada, y mi jefe –el buen Jorge Eduardo García, Director de la Agencia-  con palabras sabias me decía que sumayor comodidad se encontraba en que yo pusiera atención y empeño en  la absorbencia de las políticas de la marca y seguir sus lineamientos al pie de la letra, con lo que nuestra Agencia Publicitaria podría continuar contando con la fidelidad de nuestros clientes por mucho más tiempo”, su beneficios económicos, perfectos para traer en el bolso discretamente, y su “protección en esos días difíciles”. De esta manera, no sangrábamos nuestra cartera de clientes ni nuestra relación con ellos y podíamos hacer ante las crisis como que no pasa nada. Por todo ello puedo afirmar con orgullo que como buen publicista, para experimentar la creatividad  “con libertad” me ponía un tampón en mi ingenio para obtener la experiencia de marca y publicitar el producto con fidelidad y confianza hacia él.

Para 1997, nos vino la menopausia empresarial y nos la pelamos con TAMPAX, pues Procter & Gamble (P&G) –emporio multinacional- compró la marca y literalmente nos dio “el reglazo”, pues adjudicó la cuenta publicitaria a su enorme Agencia transnacional, aquella de cuyo nombre no quiero acordarme. No obstante, a partir de esa despedida obligada,  nuestra Agencia se hizo la OVH con los productos femeninos  y se abocó a la búsqueda y prospección de nuevos clientes, algunos de productos de consumo, pero en su mayoría del sector turismo, y en poco tiempo  creció como espuma en un jacuzzi. Pero esa es ya otra historia.

Hoy, revisando algunos cuadernos de apuntes creativos de aquella época, me encuentro con ideas algo tontas y alocadas como estas, para la marca  TAMPAX:

IDEA 1

Dibujo Plano 1. Una cavernícola desesperada, vestida con atuendo de leopardo y cabello largo y desaliñado,  dando golpes a su esposo cavernícola con un mazo en la cabeza iracunda (por estar menstruando). 

Dibujo Plano 2. Esposo cavernícola ofreciendo a su esposa como tributo un tampón hecho con pelo de mamut.

Dibujo Plano 3. Esposos cavernícolas abrazados con leyenda “Con TAMPAX… No pasa nada”.

IDEA 2

Imagen de una regla regla midiendo un tampón. Leyenda: “Los beneficios ocultos siempre y por mucho, serán mayores que su pequeño tamaño aparente”.

IDEA 3

Fotografía Plano 1. Primer plano de una muñeca de porcelana con cara de malvada (tipo muñeca embrujada) sentada de frente con el vestido sucio,  los ojos desorbitados y el rostro desfigurado de ira. (Tipo Chuckie)

Fotografía Plano 2. Primer plano de una muñeca de porcelana con el vestido inmaculado, cara angelical y sonrisa dulce. Leyenda: “Con TAMPAX… No pasa nada”.

IDEA 4

Fotografía Plano 1. Big Close Up de un ojo femenino con pupila altamente dilatada y  ojos rojos con lágrimas.

Fotografía Plano 2. Big Close Up de un ojo femenino con pupila relajada. Leyenda “Con TAMPAX… No pasa nada”.

Estas solo son las cuatro primeras anotadas de otras 50 ó 60, pero no son las mejores, pues apenas comenzaba a calentar la cabeza y las ideas. Pero esas y las otras, se quedan en el baúl de lo que pudo ser y no fue.

juancarlospoo-tampax1996-1bajaAsí era la publicidad para los creativos. No siempre nos salimos con la nuestra.  Sin embargo, aprendemos los motivos por los que no siempre un cliente inteligente aprueba ideas inteligentes. Hay mucho en juego y una marca no se juega su reputación tan fácilmente. Y como publicistas, la obligación siempre debe ser para la marca y no para los egos personales. Tal vez por ello y después de tantos años como creativo y asesor para otros, decidí trabajar para mi propia marca. Así, cuando uno de mis yos se endurece y se quiere portar cuadrado y mamón, el otro se porta  algo flexible y le da atención al ego pasional. Y así los tengo contentos a ambos por el bien de mi marca.

De 1996 a hoy, la sociedad ha cambiado drásticamente pero la comunicación masiva y la publicidad siguen atendiendo a sus propios intereses. Así, en el siglo XXI (hoy 2016) –fecha espacial 5474.5 bitácora del capitán Poó-, mientras la publicidad y los medios en general están repletos de libertinajes y obsesivos permisos para los excesos, también se encuentran llenos de hipócrita mojigatería censurante, haciendo que las palabras “lesbiana”, “bisexual”, “transexual” “placer”, “sexo”, “sexualidad”, “sexo oral”,  “preferencia sexual” y “aborto”, sean más comunes y menos fuertes para las niñas y  adolescentes que las palabras “regla” y  “menstruación”, y se les invita y orienta más al empleo de “condones” de todos colores y sabores que a prevenir la conservación temprana de la “virginidad”.  Por eso tantas niñas pequeñas y adolescentes embarazadas se han convertido en un problema de salud pública en México y otros países.

Así que mientras la ridícula censura de unos propicia la ostentosa libertad de otros, recordemos que:

“Con TAMPAX …No pasa nada”

Juan Carlos Poó Arenas

 

 

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ANECDOTARIO de Juan Carlos Poó

Épocas y Recuerdos de J.C.Poó

     Una de las cosas fascinantes al tener un promedio de vida de 80 años es la manera como los seres humanos vamos cambiando física y mentalmente adaptándonos al entorno, a la época y a las circunstancias, entre otras cosas. Aceptar esos cambios es muy importante para seguir adelante y valorar lo bueno de atrás. El físico si lo vemos de una manera materialista y social, es factor que a todos preocupa. Pero si lo vemos de una forma real, vale madres. Lo importante es lo que aprendemos y como lo empleamos para con nosotros y con los demás. No seremos jóvenes por siempre, así que a disfrutar la magia de cada época y a seguir cometiendo pendejadas diferentes, porque cometer las mismas es de imbéciles y necios.

jJC1990 copy 1 OK bajaLa “Selfie” maldita.

Año de 1988. Sabiendo que tenía yo una agencia de modelos, una amiga desorientada me pidió escribir artículos de fotografía para la revista de la que era directora editorial. Pero, me sugirió agregar mi foto de perfil para acompañar los artículos con una cámara para identificarme como fotógrafo profesional. En ese entonces, no existía ni el instagram, ni el twitter, ni el face book, vamos, no existía ni el internet. Por lo tanto, las ahora llamadas “selfies” ni se conocían. Su nombre era “autorretratos”. Como mi primer artículo salía al día siguiente y no había mandado mi foto, me dispuse a tomarme un autorretrato frente al espejo, revelarlo en chinga y llevarlo corriendo (les recuerdo que al no existir internet tampoco existían los correos electrónicos. Tampoco existían los teléfonos celulares ni absolutamente nada de la tecnología de la que ahora disponemos para enviar archivos y a la que empleamos, en general, como simios, a lo pendejo).

Llegue a mi depa y me dispuse a retratarme yo muy acá frente al espejo. Pero andaba medio apendejado y tropecé; el espejo se rompió y pensé ─ “Ya valió madres mi foto”.

Entonces, me acordé del Sr. Yamamoto (que se parecía mucho al profesor Miyagi, sí, el de Karate Kid) y me fui en friega para pedirle un retrato donde saliera con en ese entonces mi cámara Cannon AL-1 (No, tampoco existían las cámaras digitales como ahora). No era automática (de motor, las que hacían “¡shhhhhk!”) sino manual (las que hacían “¡click!”) y de película de 35 mm. Salían muy padres las fotos. ¡Ahhh la nostalgia del grano contra los pixeles de hoy! Salí de su estudio haciendo la caravana típica oriental como un pequeño saltamontes y me fui en chinga a entregarla.

Este es el resultado. Luego dejé de escribir para la revista y la foto se quedó guardada, hasta hoy.

¡Seguro muchos pedirán que se vuelva a guardar!..

JCoficesnangel 2 bajaMi satisfacción como publicista.

Una de las satisfacciones más placenteras que me ha dejado la publicidad, para ser honesto, es no haber cedido nunca en más de 35 años (desde los 19 que tuve mi primera chamba en el medio) a realizar campañas que fuesen contra mis valores morales o buscar ni trabajar para marcas que atentan contra la vida o el medioambiente. En publicidad eso es muy dificil de lograr, porque las grandes corporaciones están tan diversificadas que muchas ocasiones nunca sabes en realidad para quién trabajas. Así que no ceder a la ambición desmedida te saca mucho de ser lo competitivo que quisieras. Esa tal vez es la fórmula más acertada para fracasar en un estricto desarrollo financiero y de negocios, pero también la más precisa para triunfar dentro de los límites que uno se ha planteado y siempre, siempre, poder verte al espejo. Y aunque los otros también se miran al espejo, debo decir que no todos nos reflejamos igual.

JCEsquiando 1 bajaDeportes Extremos

Esta imágen es del día que estuve a punto de romper un record Guiness por ser el hombre que más agua tragó en una sola sesión de esquí acuático. Casi me trago el lago entero. Pero en la foto muy acá ¿no?
Cuando mis piernas se abrieron en split a 35 km por hora y mi cuerpecito santo fue abatido una y otra vez contra el agua rebotando como piedra haciendo “patito”, decidì cambiarme al deporte extremo del “bote pateado”. No obstante, la primera vez que lo intenté fallé y le dí al piso y no al bote, rompiendo mis bellos dedos en partes asimétricas. Creo que fue ahí donde decidí dedicarme a la apacible y tortuosa actividad de escribir. Bueno, primero me dediqué durante años a la publicidad para promover reconocidas marcas pero, por favor, NUNCA LE DIGAN ESTO A MI MADRE, se decepcionaría mucho. La pobre ingenua pensaba que yo era pianista en un burdel.

JC1981albergueita 2 ok bajaAmores Perros

Año de 1981. En el Refugio Franciscano de Ita Osornio. Cuando apenas ella tenía 504 perritos. Después, fue otra historia cuando la sobre población excedió los recursos.   Yo tenía 20 años. Estar con ellos era fascinante. Hoy, mi familia de perros es de más de 30 (eran más pero la edad y el tiempo no perdonan llevándose la materia y permitiendo habitar solo el recuerdo y algo mayor) sin contar los demás animales entre gatos y otras especies que están con nosotros conformando  nuestra familia. Y estoy agradecido por la oportunidad de haberlos rescatado, darles un hogar y poderles atender con nuestros propios recursos económicos. Muchas veces pagando las facturas de otros irresponsables que los han abandonado o que se han desentendido y que jamás conocerán la fortuna y las recompensas de haberlos tenido.   Con ellos he aprendido mucho a canalizar el sufrimiento de las pérdidas y convertirlo en paz espiritual agradeciendo ante todo la comunión, el encuentro, la convivencia y desde luego, la memorial permanencia.

JuanCarlosPoo-Gafetes005 DLa Educación Reprimida

Más fotos para esta nostálgica sección. A los jóvenes siempre se les dice “como te ves me ví, y como me ves te verás“. Así que por favor, no se burlen de mi. Esta imagen  (año de 1981) fue para el diploma por haber cursado satisfactoriamente mis CINCO AÑOTES EN EDUCACIÓN PREPARATORIA, que debió haber sido en tres (siempre me he preguntado ¿Preparatoria para qué?), motivo por el cual la  terminé a los 21 años de edad. Pero tenía mis motivos.

El primero de prepa en vez de acudir a las aulas “que me correspondían” y estar en preparatoria La Salle del Pedregal, me la pasé de oyente en la UNAM en la carrera de Medicina (incluso, debido a mi entusiasmo científico y a mi serio interés por la carrera,  el Director del CEMEFO me permitió asistir a las prácticas forenses a los 16 años, convirtiéndome tal vez, en uno entre millones estadísticamente. Sin embargo, descuidé varias materias del primero de preparatoria que me daban mucha hueva (matemáticas, química y biología) no porque no me gustaran, sino porque no nos servían para nada debido al sistema académico y se convertían en un tedio insoportable. En el caso de Biología,  aborrecía sus prácticas de laboratorio por la experimentación con animales que desde entonces consideraba una estupidez, una crueldad y un abuso indigno de lo que considero LA EDUCACIÓN FORZADA.  

Pienso hoy que si de la secundaria me hubieran aceptado directamente a la carrera de Medicina, me hubiese titulado a la edad que salí de la “preparatoria”. Pero el horrible sistema académico social (aún ahora) sigue exigiendo que cumplas con un arcaico protocolo de enseñanza tradicional que a nadie beneficia, que te mantiene prisionero durante años y que te convierte en un robot de los intereses sistematizados.

En fin, acarrear matemáticas en extraordinario automático año con año (pues no te acreditaban el siguiente ni el siguiente excepto en examen extraordinario) me hizo cambiar de área de interés, cambiar de planes de Medicina o Veterinaria (en ese entonces Área II era Químico-Biológicas)) e irme a Comunicación (Área IV, Ciencias Sociales).

Además cuando repruebas LO QUE NO TE INTERESA, el sistema siempre intenta por todos los medios de hacerte sentir mal por flojo, huevón, o irresponsable. Y simplemente cuando algo no te interesa…NO TE INTERESA. En Publicidad, modestia aparte, he sobresalido pues me apasiona la creatividad y la comunicación desde pequeño,  mi mente es crítica y estratégica, y aunque mi talento ya no lo alquilo tanto como antes, he descubierto nuevas formas de ejercer dignamente mis intereses. Sin embargo, en medicina, seguramente hubiese podido salvar muchas vidas. Por ello, ahora me pregunto…

¿Cuántas mentes brillantes ha olvidado, borrado o boicoteado el sistema de enseñanza tradicional?

A diferencia de lo que muchos han deseado presumir, pienso que no se necesita ser un genio para ingresar a la universidad a los 15 ó 16 años. Se requiere mucho esfuerzo desde luego, pero sobre todo, mucho interés. Y la mayor resistencia siempre será desde luego, de las Instituciones Educativas que te exigirán cumplir con lo que ellos piden, no con lo que tú deseas, lo que tú necesitas o lo que puedes ofrecer. GENIALIDAD es otra cosa, y REFORMA EDUCATIVA también. Una verdadera REFORMA EDUCATIVA sería GENIAL.

pajarito alborotadoEl pajarito alborotado.          Mi primera experiencia con el Bullying.

57 b JC bajaCorría el año de 1969 y mi segundo ciclo escolar de educación básica. A mis cortos 8 años disfrutaba enormemente la compañía de mi único y mejor amigo de aventuras en esos tiempos, el famoso “Pajarito”, y no precisamente el que ustedes piensan, sino mi compañero de clases que por quien sabe qué razones se había ganado ese tan popular mote. Recuerdo que él era bajito, flaco, moreno y usaba anteojos todo el tiempo.

Éramos inseparables amigos y cómplices de risas y travesuras. Por las mañanas el camión de la escuela nos llevaba y desde que yo subía “el pajarito” ya me esperaba con su grata sonrisa. En el recreo nos ingeniábamos siempre juegos de lo más divertido; en el salón nos 87 c HENOS bajasentábamos banca con banca por lo menos mientras nuestra inquietud dormía, pues cuando comenzábamos las bromas la maestra nos separaba y cambiaba de lugar para no mantenernos juntos.  Y por la tarde, nuevamente en el mismo camión, compartíamos las experiencias vividas durante el día. No había nada más emocionante y alegre que ser amigos, “cuatachos de los buenos”.

Pero la amistad tendría que pasar una prueba muy grande que a nuestra corta edad jamás hubiésemos esperado.

Después de meses de vernos juntos y con ese lazo afectivo tan grande que demostrábamos uno hacia el otro, llegó el día en que un grupo de pendencieros de secundaria que viajaban en el mismo camión escolar  comenzaron a provocarnos con la única finalidad de enemistarnos. Nos llamaban “señoritas”, preguntaban “si éramos novios” y nos sometían día tras día a una serie de acosos que verdaderamente ya nos tenía fastidiados.

Después de acosarnos durante varios días, quitarnos el lunch y golpetearnos en la cabeza, el grupo de inadaptados nos presentó una propuesta que difícilmente un niño de 8 años podría evadir: El caso es que o nos partíamos la madre entre “El Pájarito” y yo para demostrar nuestra hombría, o ellos nos darían una golpiza a ambos. Inútilmente tratamos de negociar con ellos. Estaban ansiosos por ver como dos amigos sucumbían ante el temor de sus amenazas.

89 HENOS bajaEn un intento por calmar las ansias de sangre, guiñé el ojo al pajarito y en secreto le dije que debíamos seguirles la corriente para que nos dejaran en paz. Así que le pedí me tirara una bofetada sin lastimarme. Así lo hizo, pero se burlaron tanto de él por la actuación que casi lo hacen llorar. Fue entonces cuando sin previo aviso y lleno de furia, mi amigo, mi mejor amigo, mi único amigo, cerró su puño con fuerza y me tiró tal golpe seco en la cara que me botó al asiento de atrás y me dejó completamente pasmado. La sangre comenzó a brotar de mi nariz y las lágrimas de mis ojos.  No paraba de llorar. Jamás me había pegado nadie y yo no sabía cómo defenderme. Pero lo que más dolor me causó fue escuchar las risas de aquellos niños más grandes cuando vieron que mi mejor amigo me dio la espalda para evitar ser objeto de sus burlas.

Desde luego la amistad entre mi amigo y yo se perdió en la penumbra de ese día, cuando al  pajarito le aplaudieron y de mí se rieron, pues a partir de entonces prefirió darme la espalda  para no meterse nuevamente en problemas con los que solamente deseaban fastidiar a los más pequeños.

51 b JC baja51 a JC bajaAntes de continuar narrando, debo confesar a ustedes  que desde muy pequeño, yo siempre fui -y sigo siendo- casi casi  un santo, pero también desde mi más tierna infancia escuché clarito clarito una voz que provenía del mismísimo cielo y que me dijo al oido:

– Se bueno SIEMPRE …                                 ¡PERO NUNCA SEAS PENDEJO!

Así que, una vez repuesto de todo mal, comencé a planear mi venganza y por supuesto las cosas no se quedaron así.

Cuando las olas se calmaron, tomé varias revistas y catálogos de mamá, de esas en las que se veían mujeres en calzones. Las recorté y llevé los recortes conmigo a la escuela. Una vez en el camión, comencé a distribuir lenceria 60-2los recortes dentro de las mochilas de los principales violentos sin que ellos se dieran cuenta. Ya en la escuela, reporté a la dirección que había varios niños más grandes que a fuerza querían hacerme ver y venderme fotografías de señoras desnudas y que si no lo hacía me pegaban en el camión. Señalé a los dos más gandallas. De esta forma, sus padres fueron citados y al no ser unas peritas en dulce, por lo menos un par de bofetones se llevó uno de su madre y otro un reporte adicional que concluyó con su expulsión del sistema de transporte escolar, pues ya había acumulado otras faltas anteriores.

Foto 078 bajaPor mi parte, seguí con mi vida normal, enfrentándome siempre a nuevos retos y otro tipo de pendencieros y tropezones. Pero siempre enfocando mi mirada en atinarle  a lo correcto, sin meterme en problemas; sin burlarme de nadie y sin permitir que nadie se riera de mí. Por cierto, fue ahí donde comencé mi primera empresa, pues descubrí que los recortes de señoras en calzones le llamaron la atención a más de uno de mis compañeros de transporte, así que continué recortando los anuncios de lencería de las revistas de mi mamá, ya oficialmente como negocio, los pegaba en cartones y se las vendía a peso o a tostón (cincuenta centavos) dependiendo el tipo de calzón y tamaño del recorte…¡Hasta que me cacharon en la escuela!

Pero esa historia la dejaré para otro día.