EL AÑO DEL PERRO

Por Juan Carlos Poó Arenas

Este 16 de febrero 2018 China le dio la bienvenida al Año Nuevo, también conocido como la Fiesta de la Primavera.

 

 

 

新华社照片,石家庄,2018年2月5日
办年货 迎佳节
2月5日,市民在唐山市丰润区公园道市场选购“福”字。
春节临近,河北省各地节日市场货源品种丰富,供应充足,价格平稳,呈现出购销两旺的红火景象。
新华社记者 杨世尧 摄

El Año Nuevo chino coincide con el inicio de la luna nueva, por eso la fecha varía cada año, aunque siempre cae entre el 21 de enero y el 20 de febrero.

El empleo de este calendario en China data de hace más de 4.700 años y aunque de manera general y global se rigen por el año occidental (2018), el calendario lunar todavía se utiliza a nivel rural en muchas provincias.

Adicionalmente, el Horóscopo Chino está conformado por 12 animales y a cada año se le asigna un animal: Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo. Vamos, solo una pequeñísima parte de la cadena alimenticia de los chinos. Faltan como mil más, pero las cosas así se hicieron y quién soy yo para corregir una cultura milenaria. (Por cierto no dudo que con tantos chinos hambrientos, los dragones se hayan extinto en china y no en otra parte del mundo, por si le interesa a Discovery Channel mi aportación).

Este calendario chino tiene un  ciclo binario llamado “Yin Yang“. Los años pares son Yang, y los impares son Yin. A la vez, el Yin y el Yang están divididos en cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal, y agua al tope del ciclo de animales, y junto al ciclo de los 5 elementos forma un ciclo de 10. Estos son modificadores y afectan las características de cada uno de los 12 signos. Cada elemento contiene características que aplican tanto a los años como los animales y cada uno de los 12 animales está gobernado por un elemento más una dirección del Yin Yang. (Si no fuiste bueno en matemáticas en la primaria, mejor ni te esmeres en comprender. Intentar descifrarlo solo te generaría un gran trauma cerebral. Para eso están los astrólogos y los líderes espirituales. Para hacerte ver que debes creer en lo que no puedes comprender).

Cuando se divide el ciclo del zodiaco de los 12 animales en dos, cada zodiaco puede ocurrir solamente en yin o yang: por ejemplo, el Dragón es siempre Yang y la Serpiente es siempre Yin. Y esta combinación crea un ciclo de 60 años que comienza desde Madera Rata y termina con Agua Cerdo. El ciclo actual comenzó hace muy poco, en el año 1984.

La tierra no gobierna sobre ningún animal y es el balance central de todos los elementos, por lo que puede prestar cualidades a los 12 animales.

Este 2018, para ellos, (sí, para ellos, los chinos, no para ti aunque seas coach místico occidental y te las des de muy conocedor o conocedora del feng shui) es el Año del Perro, y estará dominado por el elemento tierra, (el próximo Año del Perro será en 2030), luego de que se complete el ciclo de los 12 animales.

Así, las personas nacidas en 1922, 1934, 1946, 1958, 1970, 1982, 1994, 2006 y 2018 pertenecen al signo del perro en el horóscopo chino.

Según la tradición del horóscopo chino, las personas nacidas bajo el signo del perro son leales, honestas, valientes y se preocupan por el cuidado de los demás (Lo que nunca he entendido es que si consideran tan virtuosos y valiosos a los perros, ¿por qué los joden tanto y se los comen esos desgraciados chinos?)

También las personas regidas por este signo pueden ser tercas, quisquillosas y se enojan fácilmente. Además, como este 2018 estará dominado por el elemento tierra (es el año del “Perro de tierra”), esto sugiere que es tiempo de ser más empáticos y tolerantes, y el año estará protagonizado por los sentimientos, que buscarán salir siempre adelante y en el camino, y no sólo lograrán un gran aprendizaje sino que también mucho enriquecimiento personal y profesional. Según mi entender, esto debería implicar que ya no se comerán ni torturarán más a los perros ni a ningún otro animal y que por fin los chinos serán buenos con el mundo que les rodea. Y que ya no harán más réplicas ni clones de las marcas. En fin. Dios bendiga mi inocencia.

Los más ávidos astrólogos que basan tu porvenir en los presagios del colectivo Año del Perro chino y no en  la individualidad de tus decisiones y valores personales, dan muchos consejos para este 2018, tanto a orientales como occidentales, faltaba más.

De acuerdo a la astrología china, la mayor compatibilidad del Perro se establece con el Caballo, el Conejo y el Tigre. Pero tampoco tendrá conflictos con la Rata, la Serpiente, el Mono, el Cerdo o con otro Perro, si es que aún no se los comen los chinos.

Al que nunca podrá darle crédito completo es al Dragón (pobre Dragón), quien se enfadará cuando el Perro eche un cubo de agua fría sobre sus proyectos.

La verdad y seriamente, yo no creo en los horóscopos ni en los astrólogos -ni orientales ni occidentales- y tampoco creo en sus predicciones. Pero mucho menos creo en las contradicciones. Por ello, aunque sí respeto las creencias mágico religiosas de cada individuo o cultura, solo lo hago cuando estas creencias comulgan con el bien y cuando son regidas por la congruencia entre valores positivos espirituales  y acciones positivas terrenales: Lo que no respeto ni respetaré jamás es aquella religión, misticismo, superstición o creencia cualquiera que sea, que avale, comulgue, permita o se valga del maltrato al ser empleadas con ignorancia fanática o conveniencias personales a costa de hacerse daño o ejercer daño a otros. Vamos, no apruebo ni comulgo con ideas brutales que siguen considerando el sacrificio de corderos a dios para quitar los pecados del mundo, ni tampoco el de perros. Porque un dios o una creencia que pide hacer daño, no es un buen dios ni una buena creencia. Pero ese dios, está en cada uno de nosotros, y dista mucho de ser el Supremo.

Muchas comunidades e individuos, con sus tradiciones culturales, religiones y creencias mágicas, son tan hipócritas e incongruentes entre su responsabilidad moral en relación con su actuar cotidiano, que siempre promueven el bienestar a través del misticismo sin importar el daño mediante sus acciones reales.

Los chinos -vaya, los chinos- esos que nos han aportado desde efigies de la Virgen de Guadalupe hasta las modernas artesanías mexicanas “made in China” , son un gran ejemplo de ello. Al mismo tiempo que veneran, festejan y honran cada 12 años al Perro por sus virtudes y encantos, diariamente  lo victimizan, torturan, denigran y masacran, ya sea para consumir su carne o por simple placer, haciendo con estos pobres animales lo que les place; golpeándolos, hirviéndolos  y/o destazándolos vivos; rompiéndoles las extremidades hacia el lomo para exhibirlos colgados vivos en estantes de mercados; aplastándolos y asfixiándolos por grupos hacinados en pequeñísimass jaulas; colgándolos y golpeándolos como piñatas para divertirse y haciendo con ellos un sinnúmero de perversiones inimaginables que prefiero no mencionar.

 

El Año del Perro es el GRAN ejemplo del autoengaño del ser humano, donde  la simbólica virtud de un animal aparenta ejercer influencia  mística en una sociedad repleta de falsedades, de extrema violencia y perversidad terrena con abundante carencia moral.

Por ello te recomiendo que si además de comprar la falsa idea de que los misticismos chinos son mejores por ser más antiguos, también eres de los compra supersticiosas efigies de perritos chinos para colocarlos en tu casa este año con la finalidad de tener buenaventura, lo hagas consciente del daño que las comunidades e individuos de esa cultura han ejercido y ocasionan a estos y otros pobres animales día a día, y por lo menos junto a cada efigie, escribas a nombre de ellos una carta solicitando perdón divino y un compromiso tuyo personal de darle a los perros, lo mismo que les pides en su año cada doce años. Y si además adoptas un perro, tal vez la fortuna en tu futuro y tu presente dejarán de estar en chino. Porque quien ejerce el bien, de regreso también lo obtiene.

Es importante resaltar que son decenas de millones de chinos quienes están en contra del maltrato animal y en contra de las festividades cruentas en su país. Pero lamentable es que siguen siendo centenas de millones de chinos quienes infligen daño a los animales.

 

Qué bueno que festejen al perro cada 12 años. ¡Ojala aprendan respetarlo a diario!

Se feliz y brinda felicidad. Cree en lo que quieras creer. Haz, lo que debas de hacer.

Buen Año del Perro. ¡Vivan los Perros!… Sí, ya se…

¡Y los gatos también!

Juan Carlos Poó Arenas.

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REFLEXIONES SOBRE EL SISMO

Por Juan Carlos Poó Arenas.

LAS BUENAS HISTORIAS (Reflexión Primera)

El terremoto del pasado 19 de Septiembre 2017 en México dejó muchas historias.  Malas historias, ninguna buena. Aunque los medios de comunicación, los informes oficiales y la emoción colectiva quieran redimir la desgracia y convertirla en alabanza confundiendo tragedia con redención; confundiendo falta de prevención con intención; y confundiendo heroísmo extraordinario con euforia colectiva temporal.

Dentro de esas trágicas historias, el romance se entremezcla con la ilusión y enaltece el sacrificio mediante dogmas de fe, esperanza y caridad,  para que los mexicanos recuperemos nuevamente la confianza perdida con justa razón en las instituciones y en los compatriotas, pero sobre todo en nosotros mismos, que perdimos también, sí, sin justa razón.

Sin embargo, las historias del terremoto no dejan de ser malas historias, todas ellas. Con batallas perdidas, o ganadas algunas cuando se salva una vida; pero siempre también con resquicios de luchas olvidadas que repiten una y otra vez las mismas guerras, llamadas indiferencia y olvido.

Mi corazón se desgarra porque no hay buena historia en la muerte a destiempo de un niño,  ni en la desgracia de un hombre, ni en el sufrimiento de un animal, ni en la angustia de una madre, o en la desesperación de un padre, o la impotencia de un abuelo, o en la búsqueda de un amigo perdido; como buena tampoco es la tristeza propia o la ajena que padece el alma, la mente o  el cuerpo de un desconocido. Nunca… ¡Nunca!,  habrá una buena historia mientras alguien sufra o padezca. Nunca en la desgracia. Nunca en las tortuosas lágrimas. Aunque se rescate una sola vida. Cuando esto sucede y se salva una vida,  el corazón respira, pero solo para fortalecerse y no asfixiar nuevamente las venas que irrigan con dificultad nuestra mente que clama esperanza, mientras nuestros ojos solo miran desgracia y en el vacío tejen la visión de todos aquellos que ajenos a la algarabía, esperan aún su turno y ruegan a Dios, mientras esperan la muerte… mientras esperan la vida.

En tragedias como las padecidas en México y no todo México en Septiembre 2017, habrá historias que se cuenten, otras que se conmemoren, y otras que intentarán sepultarse en el olvido, tal como aconteció los 32 años que sucedieron al terrible Septiembre de 1985 en México y sí, en todo México, un México que conmemora, pero que siempre, indiferente, olvida.

Por eso en la desgracia, no hay buenas historias, aunque surjan los héroes y heroínas, los slogans, los himnos triunfales, las banderas, los montajes, los supuestos aprendizajes y las buenas intenciones. Posterior a la desgracia, por instinto natural, el ser humano siempre acostumbra caer en el olvido.

En la tragedia colectiva hay muchos héroes, pero todos somos víctimas. Se rescata lo que se puede y se deja ir lo inevitable. Se renace del dolor, del sufrimiento, de la pérdida y se resurge del abismo, para vivir el olvido. Así, para cada quien, enfrentar la realidad de lo perdido no es un viaje agradable. Por eso muchos hombres y mujeres buenos prefieren olvidar, como  otros, víctimas y afectados, quisieran no ser olvidados mientras los otros, esos miserables, los indiferentes, corruptos y negligentes, suplican al tiempo caer en el olvido.

Cuando logremos comprender que los daños ocasionados por un sismo no son un desastre natural sino el resultado de la descomposición social, la falta de interés particular y popular, la fe ciega en las instituciones, y la falta de actuación en la prevención y en las políticas públicas que brinden solución, tal vez entonces podremos CAMBIAR LA HISTORIA, y así, tal vez, algún día, podremos comenzar a contar BUENAS HISTORIAS en México.

Juan Carlos Poó Arenas

A Mexican soldier gestures to ask for silence as he and his team search for survivors in a collapsed building after an earthquake at Condesa neighborhood in Mexico City, Mexico, September 21, 2017. REUTERS/Carlos Jasso TPX IMAGES OF THE DAY – RC147AA5E340