EL AÑO DEL PERRO

Por Juan Carlos Poó Arenas

Este 16 de febrero 2018 China le dio la bienvenida al Año Nuevo, también conocido como la Fiesta de la Primavera.

 

 

 

新华社照片,石家庄,2018年2月5日
办年货 迎佳节
2月5日,市民在唐山市丰润区公园道市场选购“福”字。
春节临近,河北省各地节日市场货源品种丰富,供应充足,价格平稳,呈现出购销两旺的红火景象。
新华社记者 杨世尧 摄

El Año Nuevo chino coincide con el inicio de la luna nueva, por eso la fecha varía cada año, aunque siempre cae entre el 21 de enero y el 20 de febrero.

El empleo de este calendario en China data de hace más de 4.700 años y aunque de manera general y global se rigen por el año occidental (2018), el calendario lunar todavía se utiliza a nivel rural en muchas provincias.

Adicionalmente, el Horóscopo Chino está conformado por 12 animales y a cada año se le asigna un animal: Rata, Buey, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo. Vamos, solo una pequeñísima parte de la cadena alimenticia de los chinos. Faltan como mil más, pero las cosas así se hicieron y quién soy yo para corregir una cultura milenaria. (Por cierto no dudo que con tantos chinos hambrientos, los dragones se hayan extinto en china y no en otra parte del mundo, por si le interesa a Discovery Channel mi aportación).

Este calendario chino tiene un  ciclo binario llamado “Yin Yang“. Los años pares son Yang, y los impares son Yin. A la vez, el Yin y el Yang están divididos en cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal, y agua al tope del ciclo de animales, y junto al ciclo de los 5 elementos forma un ciclo de 10. Estos son modificadores y afectan las características de cada uno de los 12 signos. Cada elemento contiene características que aplican tanto a los años como los animales y cada uno de los 12 animales está gobernado por un elemento más una dirección del Yin Yang. (Si no fuiste bueno en matemáticas en la primaria, mejor ni te esmeres en comprender. Intentar descifrarlo solo te generaría un gran trauma cerebral. Para eso están los astrólogos y los líderes espirituales. Para hacerte ver que debes creer en lo que no puedes comprender).

Cuando se divide el ciclo del zodiaco de los 12 animales en dos, cada zodiaco puede ocurrir solamente en yin o yang: por ejemplo, el Dragón es siempre Yang y la Serpiente es siempre Yin. Y esta combinación crea un ciclo de 60 años que comienza desde Madera Rata y termina con Agua Cerdo. El ciclo actual comenzó hace muy poco, en el año 1984.

La tierra no gobierna sobre ningún animal y es el balance central de todos los elementos, por lo que puede prestar cualidades a los 12 animales.

Este 2018, para ellos, (sí, para ellos, los chinos, no para ti aunque seas coach místico occidental y te las des de muy conocedor o conocedora del feng shui) es el Año del Perro, y estará dominado por el elemento tierra, (el próximo Año del Perro será en 2030), luego de que se complete el ciclo de los 12 animales.

Así, las personas nacidas en 1922, 1934, 1946, 1958, 1970, 1982, 1994, 2006 y 2018 pertenecen al signo del perro en el horóscopo chino.

Según la tradición del horóscopo chino, las personas nacidas bajo el signo del perro son leales, honestas, valientes y se preocupan por el cuidado de los demás (Lo que nunca he entendido es que si consideran tan virtuosos y valiosos a los perros, ¿por qué los joden tanto y se los comen esos desgraciados chinos?)

También las personas regidas por este signo pueden ser tercas, quisquillosas y se enojan fácilmente. Además, como este 2018 estará dominado por el elemento tierra (es el año del “Perro de tierra”), esto sugiere que es tiempo de ser más empáticos y tolerantes, y el año estará protagonizado por los sentimientos, que buscarán salir siempre adelante y en el camino, y no sólo lograrán un gran aprendizaje sino que también mucho enriquecimiento personal y profesional. Según mi entender, esto debería implicar que ya no se comerán ni torturarán más a los perros ni a ningún otro animal y que por fin los chinos serán buenos con el mundo que les rodea. Y que ya no harán más réplicas ni clones de las marcas. En fin. Dios bendiga mi inocencia.

Los más ávidos astrólogos que basan tu porvenir en los presagios del colectivo Año del Perro chino y no en  la individualidad de tus decisiones y valores personales, dan muchos consejos para este 2018, tanto a orientales como occidentales, faltaba más.

De acuerdo a la astrología china, la mayor compatibilidad del Perro se establece con el Caballo, el Conejo y el Tigre. Pero tampoco tendrá conflictos con la Rata, la Serpiente, el Mono, el Cerdo o con otro Perro, si es que aún no se los comen los chinos.

Al que nunca podrá darle crédito completo es al Dragón (pobre Dragón), quien se enfadará cuando el Perro eche un cubo de agua fría sobre sus proyectos.

La verdad y seriamente, yo no creo en los horóscopos ni en los astrólogos -ni orientales ni occidentales- y tampoco creo en sus predicciones. Pero mucho menos creo en las contradicciones. Por ello, aunque sí respeto las creencias mágico religiosas de cada individuo o cultura, solo lo hago cuando estas creencias comulgan con el bien y cuando son regidas por la congruencia entre valores positivos espirituales  y acciones positivas terrenales: Lo que no respeto ni respetaré jamás es aquella religión, misticismo, superstición o creencia cualquiera que sea, que avale, comulgue, permita o se valga del maltrato al ser empleadas con ignorancia fanática o conveniencias personales a costa de hacerse daño o ejercer daño a otros. Vamos, no apruebo ni comulgo con ideas brutales que siguen considerando el sacrificio de corderos a dios para quitar los pecados del mundo, ni tampoco el de perros. Porque un dios o una creencia que pide hacer daño, no es un buen dios ni una buena creencia. Pero ese dios, está en cada uno de nosotros, y dista mucho de ser el Supremo.

Muchas comunidades e individuos, con sus tradiciones culturales, religiones y creencias mágicas, son tan hipócritas e incongruentes entre su responsabilidad moral en relación con su actuar cotidiano, que siempre promueven el bienestar a través del misticismo sin importar el daño mediante sus acciones reales.

Los chinos -vaya, los chinos- esos que nos han aportado desde efigies de la Virgen de Guadalupe hasta las modernas artesanías mexicanas “made in China” , son un gran ejemplo de ello. Al mismo tiempo que veneran, festejan y honran cada 12 años al Perro por sus virtudes y encantos, diariamente  lo victimizan, torturan, denigran y masacran, ya sea para consumir su carne o por simple placer, haciendo con estos pobres animales lo que les place; golpeándolos, hirviéndolos  y/o destazándolos vivos; rompiéndoles las extremidades hacia el lomo para exhibirlos colgados vivos en estantes de mercados; aplastándolos y asfixiándolos por grupos hacinados en pequeñísimass jaulas; colgándolos y golpeándolos como piñatas para divertirse y haciendo con ellos un sinnúmero de perversiones inimaginables que prefiero no mencionar.

 

El Año del Perro es el GRAN ejemplo del autoengaño del ser humano, donde  la simbólica virtud de un animal aparenta ejercer influencia  mística en una sociedad repleta de falsedades, de extrema violencia y perversidad terrena con abundante carencia moral.

Por ello te recomiendo que si además de comprar la falsa idea de que los misticismos chinos son mejores por ser más antiguos, también eres de los compra supersticiosas efigies de perritos chinos para colocarlos en tu casa este año con la finalidad de tener buenaventura, lo hagas consciente del daño que las comunidades e individuos de esa cultura han ejercido y ocasionan a estos y otros pobres animales día a día, y por lo menos junto a cada efigie, escribas a nombre de ellos una carta solicitando perdón divino y un compromiso tuyo personal de darle a los perros, lo mismo que les pides en su año cada doce años. Y si además adoptas un perro, tal vez la fortuna en tu futuro y tu presente dejarán de estar en chino. Porque quien ejerce el bien, de regreso también lo obtiene.

Es importante resaltar que son decenas de millones de chinos quienes están en contra del maltrato animal y en contra de las festividades cruentas en su país. Pero lamentable es que siguen siendo centenas de millones de chinos quienes infligen daño a los animales.

 

Qué bueno que festejen al perro cada 12 años. ¡Ojala aprendan respetarlo a diario!

Se feliz y brinda felicidad. Cree en lo que quieras creer. Haz, lo que debas de hacer.

Buen Año del Perro. ¡Vivan los Perros!… Sí, ya se…

¡Y los gatos también!

Juan Carlos Poó Arenas.

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REFLEXIONES SOBRE EL SISMO

Por Juan Carlos Poó Arenas.

LAS BUENAS HISTORIAS (Reflexión Primera)

El terremoto del pasado 19 de Septiembre 2017 en México dejó muchas historias.  Malas historias, ninguna buena. Aunque los medios de comunicación, los informes oficiales y la emoción colectiva quieran redimir la desgracia y convertirla en alabanza confundiendo tragedia con redención; confundiendo falta de prevención con intención; y confundiendo heroísmo extraordinario con euforia colectiva temporal.

Dentro de esas trágicas historias, el romance se entremezcla con la ilusión y enaltece el sacrificio mediante dogmas de fe, esperanza y caridad,  para que los mexicanos recuperemos nuevamente la confianza perdida con justa razón en las instituciones y en los compatriotas, pero sobre todo en nosotros mismos, que perdimos también, sí, sin justa razón.

Sin embargo, las historias del terremoto no dejan de ser malas historias, todas ellas. Con batallas perdidas, o ganadas algunas cuando se salva una vida; pero siempre también con resquicios de luchas olvidadas que repiten una y otra vez las mismas guerras, llamadas indiferencia y olvido.

Mi corazón se desgarra porque no hay buena historia en la muerte a destiempo de un niño,  ni en la desgracia de un hombre, ni en el sufrimiento de un animal, ni en la angustia de una madre, o en la desesperación de un padre, o la impotencia de un abuelo, o en la búsqueda de un amigo perdido; como buena tampoco es la tristeza propia o la ajena que padece el alma, la mente o  el cuerpo de un desconocido. Nunca… ¡Nunca!,  habrá una buena historia mientras alguien sufra o padezca. Nunca en la desgracia. Nunca en las tortuosas lágrimas. Aunque se rescate una sola vida. Cuando esto sucede y se salva una vida,  el corazón respira, pero solo para fortalecerse y no asfixiar nuevamente las venas que irrigan con dificultad nuestra mente que clama esperanza, mientras nuestros ojos solo miran desgracia y en el vacío tejen la visión de todos aquellos que ajenos a la algarabía, esperan aún su turno y ruegan a Dios, mientras esperan la muerte… mientras esperan la vida.

En tragedias como las padecidas en México y no todo México en Septiembre 2017, habrá historias que se cuenten, otras que se conmemoren, y otras que intentarán sepultarse en el olvido, tal como aconteció los 32 años que sucedieron al terrible Septiembre de 1985 en México y sí, en todo México, un México que conmemora, pero que siempre, indiferente, olvida.

Por eso en la desgracia, no hay buenas historias, aunque surjan los héroes y heroínas, los slogans, los himnos triunfales, las banderas, los montajes, los supuestos aprendizajes y las buenas intenciones. Posterior a la desgracia, por instinto natural, el ser humano siempre acostumbra caer en el olvido.

En la tragedia colectiva hay muchos héroes, pero todos somos víctimas. Se rescata lo que se puede y se deja ir lo inevitable. Se renace del dolor, del sufrimiento, de la pérdida y se resurge del abismo, para vivir el olvido. Así, para cada quien, enfrentar la realidad de lo perdido no es un viaje agradable. Por eso muchos hombres y mujeres buenos prefieren olvidar, como  otros, víctimas y afectados, quisieran no ser olvidados mientras los otros, esos miserables, los indiferentes, corruptos y negligentes, suplican al tiempo caer en el olvido.

Cuando logremos comprender que los daños ocasionados por un sismo no son un desastre natural sino el resultado de la descomposición social, la falta de interés particular y popular, la fe ciega en las instituciones, y la falta de actuación en la prevención y en las políticas públicas que brinden solución, tal vez entonces podremos CAMBIAR LA HISTORIA, y así, tal vez, algún día, podremos comenzar a contar BUENAS HISTORIAS en México.

Juan Carlos Poó Arenas

A Mexican soldier gestures to ask for silence as he and his team search for survivors in a collapsed building after an earthquake at Condesa neighborhood in Mexico City, Mexico, September 21, 2017. REUTERS/Carlos Jasso TPX IMAGES OF THE DAY – RC147AA5E340

¿Por qué estoy harto de que me etiqueten y relacionen con el tema Dora Anaya y sus perros?

 Mis motivos

De una u otra forma desde hace un par de meses, por salud mental y disponibilidad de tiempo he intentado reducir mi participación en redes sociales, tal vez un poco hastiado de su toxicidad en ciertas zonas: Me refiero entre ello a la saturación de publicidad; a la imprudencia de algunos mensajes y de muchas personas; a la forma que emplean quienes intentan generar polémica con ciertos comunicados violentos; a la forma ininteligible e ilegible de muchos al expresarse; en gran medida a una falsedad corrosiva de la información que se proporciona; a la pérdida de tiempo que lleva administrar y separar los mensajes personales de los impersonales y los importantes de los no importantes; y en mucho a la patológica necesidad que tiene una gran cantidad de comunidades especializadas de personas para enfrascarse en discusiones que no llevan a nada pero que les permiten hacer una catarsis de odio y desprecio para insultar y atacar a sus interlocutores por el solo hecho de emitir opiniones contrarias a la corriente, y entre estas comunidades se encuentra desde luego esa de los que se autodenominan “animalistas” o “protectores de animales” por su empatía  con los seres naturales pero, más que nada, porque dicha categorización resalta el desprecio a sus semejantes. Miles de poersonas aman a los animales pero no se soportan entre ellas, aunque los otros también digan amar a los animales. En fin. Me da ya mucha hueva leer necedades.  En pocas palabras: mucha información basura, poca información relevante. Mucho protagonismo y poca actuación. Muchas caras bonitas y pocas caras amables. Muchos contactos que replican publicaciones y pocos amigos que se toman el tiempo para escribir ideas propias y saludos sinceros.

Por eso, al abrir mi face por primera vez en dos meses y encontrarme decenas de etiquetas y lamentosos comentarios para Dora Anaya, por Dora Anaya y a favor de Dora Anaya,  en lugar de encontrarme saludos de mis amigos, ya no me late. No cabe duda que esto de las redes es un gran teatro. Y no quiero ser etiquetado ni consultado más con su causa (con la causa de Dora). Pero, en atención a ustedes, les explico el por qué:

La señora en lo personal me parece mucho ruido y pocas nueces. Y a las pruebas me remito. Y cada quien, recuerdo, habla según le fue en la feria. Y en mi feria con ella decidí bajarme de su carrusel.

Si quieren saber su historia, o por lo menos como los suyos la cuentan, lean la petición que aguien subió a change.org, , si no, no importa. (https://www.change.org/p/miguel-angel-osorio-chong-apoyo-para-rescatar-151-perros-que-%C3%A9l-gobierno-de-morelos-mantiene-ilegalmente-retenidos?recruiter=1318743&utm_source=share_petition&utm_medium=facebook&utm_campaign=share_petition)

Le devolvieron a los perros y los retiraron nuevamente porque no cumplió los acuerdos, según tengo entendido por fuentes cercanas a ella. Pudiendo distribuirlos (por protección de los mismos perros) en diferentes lugares, casas o albergues (le hicieron el ofrecimiento) prefirió retenerlos y volvió a suceder lo mismo, se los quitaron. Y tengo entendido que por ahí está también el tema de las cuestiones sanitarias. Cuando la contacté en persona (en Diciembre 2016) para ofrecerle ayuda, entrevistas en medios, asesoría en su comunicación, contactos legales e intermediación con el gobierno para la recuperación de sus canes, se comprometió a estar en contacto conmigo y hacer lo correcto de la manera correcta. Después, asesorada por algún inepto para generar expectativa y especulaciones sobre su estado de salud y poder culpar a Graco y al sistema de su depresión y “minada salud”, se desapareció del mapa sin aparecer en redes sociales por dos semanas o más y sin tener la atención de devolverme las llamadas o avisarme dónde estaba. Desde luego dejó colgadas a muchas personas que la apoyaban e intentaban ayudarla de diferentes formas (entre ellas tu servidor). Desdeñó las negociaciones con el municipio que ya otros habían arrancado e incumplió la cita o citas que tenía. Se olvidó de sus canes. No los volvió a ver en ese tiempo. No luchó por ellos en el terreno físico.  También se desapareció de redes sociales y corrió o dejó correr el rumor de que estaba hospitalizada. Pero nunca explicó ni a propios ni a desconocidos dónde, ni cuánto tiempo, ni por qué causa. Seguro los más cercanos conocían la verdad, pero no la decían. Y cuando por fin reapareció, ni siquiera intentó dar explicación alguna en redes sociales ni tampoco explicó nada a su servidor. Y pese a los muchos mensajes que dejé en su casa, nunca tuvo la atención de responderme una sola llamada, ni siquiera de reportarse cuando se “reestableció su salud”. Escuché muchos pretextos y muchas mentiras de su gente, que decía no saber nada de su paradero. Pero nunca creí nada.

Les menciono también que antes de ello y de conocer siquiera a Dora por teléfono, escribí dos cartas dirigidas una a la nefasta Georgina Gutierrez, entonces servil Procuradora de Medio Ambiente de Morelos,  (enfocándome en la irresponsabilidad del operativo de decomiso y en sus mentiras publicadas  en redes sociales) y otra a Graco Ramírez quien como Gobernador de Morelos era señalado como responsable de una injusticia y de maltrato de animales, según afirmó siempre Dora y sus allegados, acusación sostenida hasta hoy. Ambas cartas escritas de manera fuerte, sin pelos en la lengua, directas, en apoyo a Dora, firmadas por mí y publicadas en varios medios… CON MI NOMBRE Y FIRMA COMO AUTOR. Sin embargo después comprobé que parte de la información que proporcionó Dora fue insuficiente,  falsa y/o muy exagerada, y nunca mencionó los antecedentes que había tenido de quejas, avisos o notificaciones oficiales.

Quien siguió su caso de manera asertiva fue, como siempre sucede en las redes sociales, la minoría de las personas. La mayoría en realidad se va por el chisme, los encabezados, el rumor y la corriente. Así enfocan su atención en Dora, cuando las verdaderas víctimas son los perros de Dora, pues son ellos los que sufren las consecuencias al nacer y vivir en un poblado, un municipio, un estado y un país que carece de leyes de protección para los animales, y en donde cuando las hay, los funcionarios se las pasan por los huevos o los ovarios, como la nefasta y titeresca Georgina Gutierrez  y otros   personajes serviles,  represores, influyentes, autoritarios y probablemente corruptos, sí, también;  pero los perros también sufren las consecuencias de tener un tutor que confunde “protección” con “responsabilidad personal, social y ambiental”, y que piensa que para tener perros y amarlos solo hay que darles de comer y meterlos a la casa, sin tener la previsión de obedecer las normas de sanidad y tenencia responsable, y pasando por alto que que al incumplir esas normas sociales y sanitarias se los pueden decomisar con la mano en la cintura, mayormente tratándose de personajes y gobiernos como los mencionados, cuyos alcances superan por mucho el ruido intermitente que se hace en redes sociales por quienes piensan que basta una firma para cambiar las cosas y la corrupción.

Firmar tal vez ayuda a la difusión. Pero ofrecerse a ver a los perrros, visitarlos, adoptar alguno, darles atención médica veterinaria, llevarles alimento, asesorar legalmente al tutor, estar presentes y obligar al municipio, al gobierno y a los funcionarios  a cumplir la ley y tratar bien a los animales en un buen lugar de resguardo, ESO SÍ QUE AYUDA. Como también ayuda ayudar, orientar y obligar al tutor a cumplir las normas que se le exigen para la devolución y tenencia de sus canes. Y aquí ¿Cuántos se ofrecerán para ello? Yo creo que hay suficietes. Entonces…¿por qué no se ha avanzado en este tema con Dora? Parece que este da vueltas y se persigue su propia cola en un circulo vicioso.

Quienes hablan hoy a favor de Dora, ni siquiera se han percatado de las contradicciones porque no leen nada ni se informan de nada. Solo replican lo que otros publican. Y la verdad, me da hueva perder el tiempo leyendo lo que ya leí pero que nadie parece leer con detenimiento.

Yo no pienso así, y por eso cuando me interesa algo me involucro de manera personal o mejor ni me meto si no puedo hacer nada. Por eso contacté personalmente a Dora y por eso me involucré. Pero también por eso me decepcioné de ella.

Al preguntarle si había tenido denuncias previas o antecedentes de descontento social lo negó, cosa que era falsa, pues ya habían tenido avisos y no actuó para prevenir lo que después pasó ni lo que ahora sucede. Se de buena fuente que ante las quejas de varios vecinos por el ruido y los olores, su propio marido hizo un acuerdo con el municipio tiempo atrás para sacar algunos perros de la propiedad, cosa que jamás se cumplió.

Cuando le quitaron a los perros en Diciembre 2016 tardó muchos días en ir a visitarlos, a verlos, aún y cuando ella misma me dijo que ya sabía dónde se encontraban desde el tercer día (según dijo)… ¿qué tutor actúa así cuando le arrebatan a sus animales?- me pregunté. Y no obstante el secuestro o decomiso de sus perros, en su página de Facebook aparecía sonriente invitando a eventos caninos festivos  locales en la plaza de Tepoztlán, justo cuando sus perros eran “prisioneros de Graco” como se mencionaba en las diferentes publicaciones y en su propia página de facebook.

Así pues, su body languaje no me convencía, no la veía ni la notaba llorando por sus perros, no veía lágrimas en su rostro. No me conmovía. No se la veía tan triste, más bien ecuánime y hasta contenta en una entrevista que le hicieron en su casa. Esa imagen daba. A mí me la daba. Por ello, cuando la contacté le puse por condición para ayudarla que viera a sus perros y que llevara cámaras al lugar. Intenté asesorar su imagen porque creía en ella. Intenté hacerla ver real. Hacerla conectar con la gente. Intenté que demostrara que sus perros “secuestrados” le interesaban hasta las lágrimas. Y quien me conoce  sabe que en eso soy un profesional. Y como profesional, le ofrecí mi ayuda, sin costo alguno. Pues como a todos, me preocupaban sus perros. Pero a diferencia de muchos,  en vez de preocuparme en el tema decidí ocuparme en él.

Fue así que la contacté. Y una vez en comunicación directa, le pedí que subiera fotos y nombres de cada uno de sus perros a las redes y no lo hizo, subió unos cuantos, pero no todos, seguramente porque ni siquiera ella sabía cuántos perros en realidad tenía. Por petición mía acudió al lugar donde tenían retenidos a sus canes (ilegalmente desde luego, pues no eran instalaciones adecuadas ni propias para decomisos de este tipo ni tampoco contaban con la atención necesaria ni personal capacitado). También se tomó el video que le pedí en el lugar. Afuera de este. Y una vez que el video se difundió en redes, su popularidad subió de unos 3,000 seguidores a más de 100 mil. Por todos lados se oía de ella. Las entrevistas en radio y TV ya no serían dificiles de conseguir.  Y después ¡zas!,  se desaparece casi dos semanas sin que nadie sepa nada de ella. Ni siquiera yo que la apoyaba. Las entrevistas en medios se fueron al caño. Desdeñó cualquier oportunidad. Y sus perros seguían ahí. Rompió relación con su veterinario, con su primer abogado, con su segundo abogado y  a saber con quién más (desde luego yo también rompí relación con ella ante su actitud ingrata). Muchas personas le ofrecieron ayudarle y les pintó violines. Y a su entender y decir, todos ellos la traicionaron, o por lo menos eso piensa su gente cercana.

En fin. Mi empatía por el bienestar de los animales me generó una gran pérdida de tiempo y frustración al intentar ayudar a Dora, pues no puedes ayudarlos a ellos sin que Dora ponga de su parte. Y no puso de su parte. Yo no vi esa respuesta.  Aún así Dora para muchos es hoy un ícono, para otros una víctima del sistema, para otros un ejemplo a seguir. Para otros tantos una causa por la cual luchar. Para otros más un escaparate de protagonismos. Desde luego muchos han hecho de ella una marioneta de tema político que ha servido para desprestigiar al de por sí ya desprestigiado Graco y a sus secuaces. Sin embargo, mientras tanto, las verdaderas víctimas están ahí. Los perros.

Por cierto, leí la carta petitoria para la firma. Y me parece que sigue omitiendo cierta información. La percibo políticamente tendenciosa pues desde luego, el objetivo no debería perderse: Recuperar lo vuelto a perder que ya se había recuperado y por uno u otro motivo se volvió a perder… LOS PERROS. Recuerdo un refrán que dice: “Si me la haces una vez es tu culpa… si me la vuelves a hacer…la culpa es mía”

Si pudiera aconsejar a Dora (que no se dejó), le sugeriría 4 cosas básicas:

1.- Dejar de atacar tanto a Graco Ramírez y al gobierno de este, y enfocarse en la recuperación de los animales, pues mientras sigan usando el caso de los perros para denunciar políticamente a Graco y su gobierno (lo cual desde luego no se hace con palabras de Dora pues no posee los conocimientos ni la información necesaria para ello), lo único que gana su causa son enemistades políticas, judiciales y oficiales, y lo que deberían hacer por el bien de los animales, es  negociar, y quien sabe negociar, sabe que esa palabra incluye a veces negociar con el enemigo o con el opresor. Y para negociar hay que cumplir lo que se ofrece. Una tregua no le caería mal con el estado y con el gobierno, pues si sigue permitiendo que la manipulen para discursos políticos y desprestigio de personajes más poderosos que ella misma, sus perros seguirán como rehenes, o algo peor, solo por no ceder. Es tan simple como un matrimonio mal avenido o descompuesto. O se ponen las pilas y llegan a acuerdos, o los únicos que sufrirán las consecuencias de los rencores adquiridos serán los hijos. ¿No se dan cuenta? Quieren pelear una guerra sin fin en redes sociales cuando lo que deben hacer es llevar el caso a los juzgados por la vía legal a través de acuerdos y particulares, y en caso de existir injusticias, entonces exhibir las pruebas, testimonios y los documentos que amparen la verdad en medios masivos y redes sociales. Pero, si no muestra los acuerdos que aparentemente no le han cumplido, todo queda en chisme.

2.- Hay cuatro tipos de personas principalmente con las que jamás se debe uno pelear: El abogado, el médico, el confesor  y el mesero y/o cocinero. Ojala hoy pueda mantener buena relación con su abogado, para que la saque de la bronca. Con su veterinario para que vigile la salud de sus animales. Con quien atiende y vigila a sus perros y les da de comer y tomar agua.  Pero ahora, más que nunca, debe mantener ecuanimidad con quien tiene el poder y se los puede devolver. La relación con ellos debe ser cordial. Debe estar bien con los de cerca y con los protagonistas de todo este enredo, amigos y enemigos, no con la gente que le aplaude en redes sociales sus insultos a Graco. Esos no la van a ayudar en nada. Porque no les interesa más que el chisme o una participación efímera en un comentario. Hoy debe acatar lo que le sugiere su abogado y confiar en este, desde luego suponiendo que lo ha elegido bien y no es otro más que por berrinche o desplante se aleje de usted. Debe lograr que su veterinario vea y pueda acercarse legalmente a sus perros y revisar lo que le indica este en torno a la salud de los mismos, proporcionando usted los medicamentos necesarios para su salud y presentando un reporte a las autoridades por escrito de cualquier necesidad especial que requiera alguno de ellos o cualquier anomalía que detecte; por Escrito y ANTE LA AUTORIDAD, PARA QUE QUEDE REGISTRADO EN EL EXPEDIENTE. De oídas nada. Pero también debe cumplir con lo que le indica la autoridad (dentro del rango de justicia y legalidad), y no debe descuidar que sus vecinos también tienen derechos, y poner atención en la observación y vigilancia de la atención y calidad de vida de sus animales tanto dentro de donde están actualmente como dentro de su casa, aunque alguien le sugiera que haga berrinche ante las autoridades  y no se presente a verlos como forma de protesta. Esa es una actitud y una posición irresponsable. Pues si  usted hace eso y se tratara de un niño, no merecería ser su madre. Si usted deja de ver a sus animales como estrategia de mercado, no merece ser su tutora. Usted debe estar al pendiente de sus animales y punto. Se ponga enfrente quien se ponga. Si fueran míos, los vería a diario, y rogaría para que me permitieran hacerlo. Y haría lo que fuese para ello.

3.- Se gana más practicando la  empatía y untando miel que alimentando el ego, generando odio  y haciendo berrinches. Deje la política a los políticos y a los analistas políticos y enfóquese en recuperar y atender a sus perros. Deje de dar cifras de delincuencia o estadísticas de como está el Estado en manos de Graco Ramírez. Todos sabemos lo que está mal… bueno, no todos, pero los que no lo saben tampoco les importa, descuide. Su campaña debe ser para recuperar a sus perros, no para desprestigiar a Graco.  Deje de hablar de ecocidios en la zona y deje todo aquello que no tenga que ver con recuperar a sus perros. Enfóquese en sus perros. Deje de hablar mal de los cuidadores que tienen sus perros, aunque sean gandallas. Lo único que logra es malestar y desquite. Gánese a los cuidadores. Ofrézcales dinero. Lléveles una torta, un refresco. Extiéndales la mano. Caiga bien. Haga amigos, no más enemigos. Es por el bien de sus perros, no de su ego.

4.- Pida con asertividad lo que necesita y responda a quienes le ofrecen ayuda. Mucha gente desea ayudarla, pero no sabe cómo, y cuando le escriben tampoco obtienen respuesta. Sea asertiva con sus necesidades. Aprenda a pedir para obtener justamente lo que necesita. Puede lograr mucho.Si lo que desea son sus perros a su lado, informe lo que necesita directamente. Puede más un tiro certero al blanco que un escopetazo a ver si le da (me refiero a una Diana, a un tiro al blanco, para que no empiecen a criticar estúpidamente los pseudo-protectores tachándome de cazador) como llega a suceder por cualquier comentario en sentido figurado, como decirle borregos a los que no piensan y creer que se está insultando a los animalitos de a lana. Sentido figurado.

Un quinto consejo. Si sus asesores no le han dicho nada de lo anterior, cambie de asesores. Aunque lo más probable es que estos consejos jamás lleguen a usted. Ni hablar. Por eso no hay nada peor para alguien que se presenta ante la opinión pública que tener un mal asesor o consejero.

Por cierto, a quien redactó la carta para recabar firmas, le sugiero leerla nuevamente y corregir una barbaridad ofensiva para muchos hombres y mujeres luchadores en pro de los derechos humanos que han sido aprehendidos como presos políticos. Dice… Llama la atención que la visita a los animales se haya hecho en condiciones que recuerdan el trato dado a presos políticos, como si los perros fueran unos terroristas”.

Mi pregunta al respecto es: ¿Acaso quien redactó la petición piensa que todos los presos políticos son terroristas? No hay que confundirse, son dos cosas diferentes. Muchos presos políticos son y han sido sobresalientes defensores de los derechos humanos, no terroristas, aunque se les confine en condiciones deplorables. Tal vez bastaba con explicar las condiciones en las que se encontraron los animales sin poner comparaciones amarillistas que no vienen al caso. A los presos políticos muchas veces se les tortura, y a los terroristas también. ¿Se han detectado indicios de tortura en los perros de la señora Dora? De no ser así, la comparación es exagerada y tendenciosa. De ser así, exhiban el hecho con pruebas. Ojala lo corrijan, por el bien de la credibilidad de la carta, pues hay que recordar que aunque la carta esté escrita con buenas intenciones para ayudar a Dora en la recuperación de sus canes, también pierde credibilidad cuando se expresan falsedades o se emiten exageraciones. Recuerden que “de buenas intenciones están llenos los panteones”, por lo que alguien “bien intencionado” también debe ser alguien “bien capacitado”.

Justamente son esos los errores de comunicación que yo pretendía corregir de Dora y su equipo… por sus perros. Y aunque mi asesoría cuesta una lana, a ella no le iba a costar ni un centavo. Ni hablar. La desaprovechó como desaprovechó la ayuda de muchos otros que yo conozco.

Ahora que  expliqué los motivos, seguro entenderán por qué no quiero saber más de Dora. Ojala sus perros encuentren la paz en un buen hogar, con ella o en otro lugar. La causa son ellos. No lo olviden. No Dora. Y ya no me etiqueten ni consulten más al respecto en mi facebook, por favor, se los ruego. Así como también les pido que ya no me envíen mensajes por  twitter, whatsApp y menos a mi correo personal informándome del caso o solicitándome apoyo para el mismo. En su momento intenté ayudar. La ayuda se desaprovechó y el asunto para mí ya quedó atrás. Si desean hacer algo o dar ideas, no me lo informen a mí ni me pidan los datos personales de la señora; pónganse en contacto directo con ella a través de sus propios canales o de su propia gente.

Muchas gracias.

Juan Carlos Poó.