FOTÓGRAFO POR DEVOCIÓN. 177 años de la Fotografía.

Por  Juan Carlos Poó Arenas.

El pasado Viernes 19 de Agosto de 2016, se conmemoró el DÍA MUNDIAL DE LA FOTOGRAFÍA, a 177 años de su existencia.

JC fotografo rayos X 1A Clara OK BAJAAlgunas personas amablemente me enviaron felicitaciones a través de las redes sociales, lo cual agradezco de corazón aunque considero no necesario. Otros, se felicitaron así mismos aludiéndose cono fotógrafos a la celebración, aunque la única cámara que usen sea la del celular. Otros más pensaron que el día podría ser relacionado para felicitar a todos los usuarios de redes sociales dado que la imagen es la palabra de hoy y esta es empleada por todos, no importando la forma ni el contenido.

Esta anécdota personal  me vino entonces a la cabeza relacionando mi sentir con la etiqueta que cada uno de nosotros nos colgamos al cuello. 

Hace poco tiempo a través de una de mis redes sociales me contactó un viejo conocido al que no veía hace muchos años, con quien trabajé en el sector publicitario y el cual, confieso, jamás mostró interés alguno de amigo. Por el contrario, cuando perdí el empleo y pudiéndolo hacer, jamás me tendió siquiera un dedo.

Con amabilidad le pregunté cómo estaba, y su respuesta más bien pareció la lectura de un currículo vitae profesional de alguien que quiere posicionarse como el ejecutivo estrella que todos estamos esperando.

Su primera pregunta no fue la misma, no, no cómo estaba yo, sino como de costumbre, la obligada:

̶ ¿Y a qué te dedicas Poó?

̶ A un montón de cosas -le dije-. Y entonces comencé por lo personal. ̶ Juego y platico con mi hijo. Me encanta estar con mi esposa. Ver a mi mamá. Me gusta reunirme con la familia pero también me gusta estar solo. También estar con mis animales, son lo máximo. Escuchar música. Me gusta escribir. Me gusta mucho la fotografía. Sembrar y regar plantas también. Le enseño a mi hijo a reforestar y cuidar la zona donde vivimos. Viajar con mi familia me encanta. Me fascina la aventura. Toco guitarra. Voy al club y practico tal y cual deporte. Colecciono fotos, piedras, fósiles, antigüedades, navajas y cuchillos ̶ .

Así, poco a poco y brevemente pero a la vez con ingenuidad, lo fui llevando por cada una de las actividades que me encanta realizar. Sin embargo, como pareciendo no haber escuchado ni una sola palabra de lo que le mencioné, con un desinterés evidente al respecto volvió a interrogar:

̶ ¿Pero, a qué te dedicas, o sea, en qué trabajas?

̶ ¡Ah, bueno! ̶ Le dije ya con un poco de malicia evadiendo tocar mi profesión y enfocando perspicazmente la conversación al rumbo personal, como probando su aparente interés en mí como persona y no como profesional.

̶ Escribo muchas horas al día, me fascina tomar fotografías, atiendo a un chingo de animales, imagínate, son más de 100, que si darles de comer, que si limpiarles, que si se enferman llevarlos al veterinario y cuidarlos, medicarlos, inyectarlos, que…

̶ O sea, entonces ¿no trabajas? Pensé que andabas en algo de la publicidad y de la fotografía, por lo que leí en tu perfil. ̶ Interrumpió preguntándome como aburrido de mi respuesta.

̶ ¡Y sí, sigo más o menos en eso! No con la misma intensidad ni esclavitud de antes, pero las cosas cambian, y desde hace años descubrí que la publicidad no era el todo para mí ̶ Le dije con un poco de sorna. ̶ Pero me preguntaste en qué trabajo y te lo dije. Hago un chingo de cosas, pero a diferencia de antes, hoy me gustan más cosas y lo que hago lo disfruto más. Y entre ello, sí, también me dedico a la publicidad, ya sabes, asesorías, campañas, pláticas, alguna producción de vez en cuando, en fin. Pero decidí bajarme del fast motion para entrar en un slow motion más selectivo y satisfactorio, menos estresante. Menos ambicioso económicamente pero más ambicioso personalmente. Así me da más tiempo de hacer lo que me gusta y menos tiempo para hacer solo lo que a los demás les interesa explotar de mí, ¿Me entiendes? Ahora trabajo más para mi marca que para la de otros. Y mi marca es mi persona, es mi familia, es mi cabeza, mi intelecto, mi salud, es también mis animales, mi gente. – Le dije intencionalmente, palabras más palabras menos, aparentando no dar relevancia y minimizar ante él mi actividad profesional productiva económicamente.

̶ Entonces, ¿cerraste tu Agencia?, porque ¿Tenías una Agencia de Publicidad, no?

̶ Algo así ̶ le dije.

̶ Lástima. Porque te quería proponer un buen negocio que te iba a dejar mucho dinero. ̶ Dijo mordazmente pero ocultando una decepción sofocante.

Lo que este sujeto desconocía, es que días antes había yo recibido el correo de una conocida en común previniéndome que él me buscaría para ofrecerme sus servicios profesionales ya que, al igual que yo muchos años antes, había él perdido la chamba, pero con más edad, menos que ofrecer y más prepotencia que nunca pues la humildad jamás fue su fuerte. Mi amiga lo había visto en un café y al enterarse de su situación le recomendó buscarme. Al informarle a ella la mala experiencia de su desdén hace años cuando pudiendo rescatar mi chamba no movió un dedo, ella comprendió que no existía obligación moral de mi parte para echarle la mano, y recordé aquél proverbio árabe que reza: “Siéntate a tu puerta y verás pasar el cadáver de tu enemigo”, sin importar los años que pasen. Y aunque no vivo del rencor, el karma y el darma son así.

Bueno, todo este rollo ha sido para mencionar que cuando alguien intente encasillarte solo en lo profesional, estará cometiendo un gran error a menos que tú lo permitas y a menos que tú te encasilles primero.

En lo personal, pienso que no puedes encasillar en un cuadrado algo que es infinito, como la oportunidad que todos tenemos de aprender y disfrutar cosas nuevas día con día. Diferentes circunstancias igual a diferentes experiencias; diferentes experiencias igual a diferentes oportunidades no solo de adaptarnos a lo escencial, sino también de desadaptarnos a lo que nosotros mismos podemos cambiar.

De tal forma, cuando alguien me cataloga como FOTÓGRAFO, no me siento a gusto. Tampoco como PUBLICISTA. Ni como ESCRITOR. Ni siquiera como PROTECTOR DE ANIMALES. Soy todo y me falta mucho por serlo a la vez.

FOTOGRAFÍA jamás estudié en ninguna escuela. Tampoco me contraté en ninguna empresa como tal. Siempre fui autodidacta. Compré libros de a montones. Gasté un dineral en ello. Tiré rollos fotográficos a lo bestia cuando aún no existía la foto digital. Pregunté mis dudas a los profesionales hasta hartarme. Descubrí solo algunos secretos y otros me los develaron algunos expertos compartidos. Y de ellos, el mayor secreto que aprendí en la fotografía es que la creatividad siempre superará la tecnología, porque esta última deriva de la primera. Así hoy, de las más de 2 millones de fotografías tomadas en los últimos 44 años, modelos, animales, paisajes, retratos, familia, eventos, viajes, flores y plantas, -desde los 9 años que me regalaron mi primera cámara hasta hoy-, muchas de las mejores (o de las menos peores) tal vez serán las que tomé con la menor parafernalia tecnológica y con los recursos más simples a mi alcance.

Porque una buena fotografía no solo es luz y lente… ES CORAZÓN.

Hoy, todos…¡TODOS!, tomamos fotos. Las toma doña Lencha en su vecindad, las toma el pornógrafo, el exhibicionista, el voyeurista, el político, el reportero, el animador, el deportista, el viajero y las toma el profesional. Porque la tecnología de la foto está al alcance de todos.

Pero, en honor a los buenos y grandes fotógrafos, también hay que recordar que tomarnos una o mil selfies y subirlas a Instagram no nos hace modelos aunque seas vigoréxico, seas linda o guapo, muestres bubis o biceps, trabajes arduo en el gym o te hayas implantado los pechos o gluteos de la última generación. Así tampoco nos hace fotógrafos llenar de imágenes captadas con celular el Facebook o las redes sociales. Tampoco es fotógrafo quien sabe de técnica y renta sus servicios para imágenes publicitarias frívolas e inexpresivas.

El verdadero fotógrafo no solo es el que se dice fotógrafo o el que vive de ello. Es el que siente pasión, encanto, entrega, obsesión y devoción por el mundo que le rodea más que por la fotografía en sí, e intenta plasmar inútilmente -y lo sabe-, la realidad efímera en perpetuidad.

Así que hoy, si alguien preguntara a qué me dedico, le diría sintetizando que soy Comunicador de profesión; Creativo y Publicista como especialización; Escritor por vocación, Asesor y Exponente a petición y Fotógrafo por devoción. Pero la más importante de ellas: soy un ser comprometido con mi familia, mi entorno, mi país y mi planeta, y eso, es por decisión.

Felicidades a todos los fotógrafos por descubrir la magia de ver lo que otros no ven.

Juan Carlos Poó
Fotógrafo por devoción.

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